TR3S SEGUNDOS

2020

– ¿La encontraste?.  ¡¿En realidad la encontraste?!

Andrea muy emocionada regresó su mirada hacia Kate; esos ojos incrédulos y llenos de lágrimas que sobresalían de su rostro no eran suficientes para expresar toda la felicidad que su corazón albergaba, liberando al fin toda la tristeza que los últimos días había reprimido por la ausencia de Billy.

– Sí, la encontré al fin. Te dije que tenía que estar en este lugar. No tengo idea de cómo lo supe pero tan solo estaba segura de que lo hallaríamos porque siento que todo esto ya transcurrió.

Kate sabía que su amiga era muy extraña, y a pesar de ser una persona poco escéptica, le era imposible creer todo ese cuento de Andrea de poder viajar en el tiempo.

– ¿Pues entonces qué estamos esperando?. Vamos rápido a utilizarla, pero estás segura que esa máquina en verdad nos hará volver en el tiempo, ya sabes, antes de que…. , bueno , antes de que él desapareciera.

– No estoy muy segura, nunca me enseñó a utilizarla, decía que era demasiado peligrosa y que nunca me llevaría con él.

Pero Andrea no le había contado todo a su amiga, temía que le consideraría una demente si se enteraba de sus sospechas, después de todo, en cada noche que Billy despertaba gritando, ella soñaba que en algún otro tiempo yacía muerta. Ella  suponía que de algún modo extraño, también viajaba. Pero no en una máquina.

– Bueno, entonces sigamos. ¿debemos intentarlo no crees? . Caminemos hacia esa colina, aunque más parece un bosque muerto, espero que no lleguemos a encontrar fantasmas ni nada parecido.

En serio este lugar me da escalofríos.

– Vamos.

Una hora de caminata por aquel abrumador sendero no fueron suficientes para quitarle esa profunda sonrisa a Andrea. Con cada minuto que transcurría ella sabía que pronto volvería a verlo. Su entusiasmo no terminaba.

Por otro lado, Kate en cada momento se arrepentía de haber seguido a su amiga, le había prometido acompañarla a todo lugar, pero esto era indescriptible, totalmente absurdo, cómo una máquina iba a encontrarse en este horrible lugar perdido de todo vestigio de civilización. Simplemente no podía más.

-¿Andrea?. ¿Estás segura de no haberte confundido de camino?. Creo que este árbol lo habíamos pasado ya.

-No te preocupes. Debemos encontrar cuatro árboles exactamente similares, luego tomamos el sendero de la izquierda hasta llegar a una cueva que se encuentra bajo un apilamiento de rocas.

Kate no tenía ni la menor idea de cómo estaba tan segura, pero esta vez no se atrevió a preguntar nada más, ya su cuerpo estaba demasiado agotado y su mente no era capaz de empezar una discusión.

Así dos horas más fueron caminando, Kate había contado el cuarto árbol antes de que el sendero se dividiese en dos caminos, tal como lo predijo Andrea, solo que el de la derecha se veía más prometedor, incluso más relajado y tranquilo. En el camino izquierdo el horror se volvía realidad, todo parecía haber desaparecido hace mucho tiempo, y el aroma a muerte se le introducía por sus fosas nasales.

Esta vez Kate no lo soportó más y volvió a preguntarle.

– Andrea, acaso crees que suceda algo si tomamos el camino de la derecha, posiblemente no lo recuerdas bien, hay posibilidad de que te hayas equivocado.

Pero Andrea ni siquiera regresó a responderle, con una sonrisa llenándole los labios empezó a correr muy rápidamente, y le gritó a su amiga:

– ¡Aquí es!. Hemos llegado. Ahí está. Mira Kate, te lo dije, mira la cueva.

Kate sorprendida de nuevamente haberse equivocado respecto a la cordura de su amiga alzó su mirada y logró apreciar la vastedad de aquel agujero.

– Ven Kate, tienes que entrar, pero necesitamos la linterna que te encargué.

-Esta bien, estoy segura de que por algún lugar de mi mochila lo guardé.

Aquí está, solo dame un minuto para colocarle las baterías.

Con tranquilidad tomó el estuche de las baterías, lo rompió y se lo volvió a guardar en su mochila, colocó las baterías en la linterna. Cuatro pilas necesarias que en un momento como éste serían su única reserva de energía para producir luz. Soltó un resoplido al aire y se la entregó a su amiga.

– Gracias Kate, en verdad nunca dejaré de agradecerte.

– ¿Por qué?. ¿Por ponerle baterías a una linterna?. Ironizó su amiga.

-Sí Kate. Por haberle puesto baterías a mi vida.

– Una gran sonrisa llenó el rostro de Andrea. Ella sabía que en el fondo gracias a Kate logró vivir todo lo que ahora estaba viviendo. En su mente como una película transcurrieron los momentos que vivieron con Kate, pero uno en especial le taladraba la mente, era el momento en que la conoció.

Apenas cumplía los 19 años, su fiesta sería la mejor en toda la ciudad, no había chico apuesto quien no estuviera invitado, todos sabían acerca del gran baile que se celebraría aquella noche en su mansión ubicada en las afueras de la ciudad, todos estarían invitados, todos excepto Kate Owen.

Saliendo de su salón de clase, Andrea fue llevada hasta su casa en el Mercedez blanco de su padre, comprado directamente en el Oriente Medio a un príncipe  árabe para resguardar su seguridad de ataques terroristas. Todo marchaba bien, excepto por el conductor, no sabía muy bien cuál era el rostro de su chofer, pero estaba segura que su padre no permitiría que alguien con aquel desagradable olor y sin un ápice de elegancia trabajara para él. Entonces supo que debía bajarse del auto.

Andrea ordenó parar el auto en la calle siguiente, pero su chofer no pareció haberla escuchado, entonces desesperada intento forzar la puerta, pero ésta parecía haber sido asegurada ya que no se abrió, entonces en un acto desesperado bajó los cristales y se aventó hacia la carretera rodando fuertemente hacia la vereda.

Su chofer bajó del auto y sacó su revólver, un arma un tanto desgastada, pero sabía que si la bala llegaba a salir, entonces era más que seguro que su objetivo no sobreviviría. El sujeto caminó lentamente hasta colocarse a su lado, la tomó por el cabello y empezó a llevarla nuevamente al auto, luego todo ocurrió en un segundo, un pie estalló en la mano de su chofer haciendo volar bastante lejos el arma; Andrea se levantó tropezando un poco, y al rato se dio cuenta de que Kate había dejado  desmayado al chofer.

Después de ese día Andrea decidió conocer de mejor manera a Kate, llegó al punto de darse cuenta de muchos errores que había cometido en su superficial vida y poco a poco la amistad y el amor sincero fueron reemplazando a la vanidad y el egoísmo.

– Andrea, ¿te encuentras bien?, es la segunda vez en este día que te quedas estupefacta; pero sabía claramente que su amiga se sentía agradecida con ella, decidió esbozarle una amigable sonrisa.

Caminaron un poco más dentro de la cueva, y lo que pronto ocurriría las dejó sin aliento.

Una máquina, de aproximadamente cinco metros de radio, se asemejaba a un globo gigante, totalmente oxidada, con dibujos totalmente extraños tallados a mano en el metal, varias operaciones matemáticas por todo su alrededor, y una gran leyenda con una caligrafía exquisita resaltaba en la entrada diciendo: “ADVERTENCIA VIAJERO; QUIEN A SER DIOS DESEA JUGAR, SU DESTINO EN LA PERDICION VA A ENCONTRAR”.

Esto impresionó un poco a ambas amigas, pero de pronto la máquina empezó a temblar , parecía que pronto estallaría en miles de pedazos, pero no fue así, de la entrada salió un hombre, totalmente desgastado, con sudor en la frente y casi gritando dijo: ¡Andrea, solo tres segundos, no lo olvides, solo se necesita tres segundos y todo será como antes!, – Te amo -.

Y en un susurro que se desvanecía en el tiempo, Billy, sus palabras y la máquina desaparecieron.

Aunque hizo lo posible por entender las palabras que le había dicho, ella sabía en el fondo que sería la última vez que escucharía la voz de Billy Denver.

– Finalmente, se arrodilló, y lloró.

Capítulo 0

1495

– ¡Maestro!, ¡Maestro!.

Era Salai, el aprendiz más inseparable que Leonardo Da Vinci tenía a su lado, era bastante despierto y estaba ansioso por descubrir nuevas cosas y siempre se sorprendía por cada nueva invención que su maestro le mostraba.

Pero si a algo le tenía más miedo, era a la muerte, y la Iglesia.

– Vienen por la pintura, dicen que si no le muestra el boceto el día de hoy, ellos tendrán que acudir a la Iglesia para que usted sea sancionado por no cumplir su parte del trato. El duque Ludovico realmente se enfadará por esto.

– No te preocupes Salai, ahora eso será una de nuestras pocas preocupaciones.

Da Vinci, un hombre soñador, prácticamente vivía en el futuro, su imaginación no tenía límites, un perfeccionista puro y nunca perdía de vista ningún detalle en cada cosa que realizaba.

Excepto en esta ocasión.

Por lo visto había algo que lo tenía apartado de sus labores, y eso era bastante extraño en él, pues recién había empezado con la labor de pintar la “Ultima Cena”.

A menos, que hubiese encontrado algo que importaba más que darle un arreglo perfecto a la Capilla “Santa Maria delle Grazie”.

– Pero Maestro, ¿qué está usted diciendo?, acaso no lo tiene listo.

– Sí, sí lo tengo, solo que antes quiero mostrarte algo a ti. Pero esto será lo más valioso que tus ojos habrán visto hasta el día de hoy.

Júrame, júrame que no dirás nada acerca de esto, ¡júramelo Salai!.

– Está bien Maestro, se lo juro.

Ni siquiera mi cuerpo sabrá lo que mis ojos han visto.

– Entonces sígueme Salai.

Un pequeño pasillo lo recorrieron, lleno de varios objetos extraños que Salai sabía que eran los frutos de varias ideas absurdas de su maestro.

Caminaron un poco más.

Ahí estaba, el escritorio del gran genio creativo del siglo XV. Tallado en la más fina madera. Perfecto.

Sobre éste, en forma de una gran montaña, aproximadamente cien hojas y planos dibujados como el retrato de la más bella doncella, mostraban el último de los inventos de Leonardo.

– Maestro, acaso eso es una herramienta del infierno.

– Sí Salai, una máquina, te dije que dejes de emplear esos términos absurdos, esta es una muy especial máquina, un domador del tiempo.

– ¿Qué acaba de decir?. ¿Un domador de qué cosa?

– Del tiempo Salai, del tiempo. Es una puerta a todas las eras. Las pasadas y las que pronto vendrán.

Salai no estaba dispuesto a aceptar tan grande locura que su maestro acababa de pronunciar.

Una máquina del tiempo, ¡semejante tontería!, pensó Salai.

– Pero Maestro, si eso es lo que usted asegura que es, entonces, no estaría destruyendo lo último que a usted le queda de fiel creyente.

No me gusta defender a la iglesia a la cuál servimos, pero acaso no estaría jugando a ser dios.

– Lo sé Salai, por eso no la construiré.

– Me alegra Maestro, es la mejor….

– La construirás tú.

Salai quedó desconcertado por la interrupción que Da Vinci le hizo, ¿construirla él?.

Salai tenía que salir corriendo en ese mismo instante.

Pero no lo hizo.

Se quedó.

– Maestro, ¿qué es lo que ha dicho?. Construirla yo, pero, pero usted debe hacerlo. O ambos, yo le ayudaría.

– Pues porque si la construyo yo, será mi más grande tentación y mi perdición, confío en ti Salai, yo solo te pido que la construyas.

Estoy seguro de que tú no la utilizaras. Hazme ese favor. Te lo ruego.

– Maestro, pero si no la quiere utilizar, entonces, ¿para qué la quiere elaborar?.

– La veré antes de morir, eso te lo juro, pero nunca la utilizaremos. Algún día alguien la necesitará.

– Pero si alguien la utiliza, entonces será peligroso para esa persona, además, si se enteran de esto lo excomulgarían, la iglesia solo busca una excusa para quemarlo.

– Entonces adviértele Salai, muéstrale el peligro que ocasionará que la utilice, pero no le prohíbas. La libertad no nos corresponde a nosotros privarla.

Tan solo adviértele.

– Está bien Maestro. La construiré.

– Pero un favor más querido aprendiz te voy a pedir. Si alguna duda llegas a tener, no me la preguntes a mí. ¡Descubre! la respuesta tú solo.

Imagina que es tu más privado invento. Libera a mi alma de cometer ese pecado.

– Y  qué pasa con la mía. ¿Acaso no estaré pecando yo también?.

– Solo si para ti pecar es salvar a otra persona de una perdición total.

Te conozco Salai y sé que tu espíritu es mucho más noble que el mío.

– Entonces, creo que empezaré hoy mismo a construir su máquina.

– ¿Qué fue lo que dijiste?.

– Perdón, Maestro, quise decir que hoy tendré que retirarme un poco antes a mi taller a elaborar un gran invento que acabo de desarrollar.

– Está bien aprendiz. Pero algún día me mostrarás todo lo que has aprendido de mí.

Vete ya.

Ahora tengo que ir a hablar con nuestros invitados acerca del cuadro.

¿Sabes por qué no lo pintaré a Judas en la mesa junto a Jesucristo?

– No mi Maestro. ¿Por qué no lo hará?.

– En ese preciso día, Judas iba a colocar los cimientos para que el Salvador pueda fomentar su Iglesia. El estaba llevando a cabo la más noble de las misiones que se le pudo entregar. Ayudaría al Señor a dejar de lado su vida mortal para que trascienda a su vida espiritual.

– Usted me está comparando con el traidor.

– Tú serás la puerta al nuevo mundo.

Capítulo 1

2010

Billy Denver  empezaba a levantarse del árbol de manzanas en el cual le gustaba apoyarse mientras se sentaba a leer, luego de haber tenido que soportar dos horas interminables de Física Cuántica.

La espalda le dolía demasiado, había estado sentado casi tres horas sobre el césped.

Su libro era magnífico. No podía comprender el motivo por el cuál la gente necesitaba generar conflictos y guerras para poder generar un cambio en el mundo.

Realmente las historias le encantaban, las historias, y el futuro.

Gran parte del tiempo pasaba soñando. No en su examen del día siguiente. Ni en su próxima acompañante para el baile de navidad.

Soñaba en vivir tanto como para poder ver en qué termina todo. Absolutamente todo.

Pero ni su alto coeficiente intelectual le bastaría para alcanzar su soñada ambición.

– ¡Ay! , creo que ahora sí me suspenderán de Trigonometría espacial. Pero si lograra hacerles entender a ese montón de desorientados que sus teorías ni se acercan a la verdad.

Bueno, en fin, mejor me iré a dormir un poco allá.

Billy caminó directo a su clase, sabía que hoy sería la última vez que tendría que verles nuevamente a sus profesores, y a sus amigos.

Aunque en realidad nunca le hicieron falta, ni los unos ni los otros.

Pero igualmente iba a demostrar tristeza, para darles el gusto de pensar que en verdad le ponía mal el marcharse a otro país. ¿Pero, a quién le entristece ir a estudiar becado a Italia?.

Sería el sueño de su vida, en realidad no le importaba a dónde iría, pero sabía que con su gran intelecto no sería problema adaptarse en cualquier lugar.

Además los idiomas se le daban de maravilla, en realidad todo su cerebro funcionaba de maravilla.

No necesitaría de la ayuda de nadie. Eso se lo repetía a cada momento.

– Hola Billy, es cierto que hoy nos dejarás. ¿Me cambiarás por una linda italiana?.

Era Ashley, una de las muchas mujeres que daban todo por llamar su atención. Pero la única que se atrevía a discutir de temas más intelectuales. Cosa que a Billy le impresionaba en realidad.

Piel con un bronceado perfecto, su cabello azabache como la noche le llegaba al borde de los hombros, y sus ojos color aceituna cautivaban al primero que la observara, sin mencionar de sus labios tan bien delineados, listos para aniquilar con una cautivadora sonrisa.

Su figura esbelta, las curvaturas bien definidas en su cuerpo en las regiones que más utilizaba para seducir, y sus hermosas piernas, la convertían en la chica más deseada de toda la escuela.

Pero eso no le importaba a Billy.

Para él tan solo era Ashley Fox, la chica que no paraba de decir idioteces acerca de la relación entre los fenómenos físicos y el carácter de las mujeres.

A Billy le hacía eso reír, y le gustaba escucharla.

– Hola Ashley, pues sí, me iré hoy en la tarde. Si quieres puedes ir a despedirte de mí.

En realidad sabía que la extrañaría.

– Está bien Denver. Pero solo lo haré porque tu atolondrada mente fue lo único que siempre me cautivó, y sé que algo profundo me tendrás que decir antes de marcharte.

Aunque en realidad eso no era cierto, no del todo al menos, pues
Billy siempre fue el príncipe azul que Ashley deseaba conocer.

No era el típico musculoso que intentaba demostrar poder con sus bíceps  esculpidos, más bien era alto, delgado y misterioso para tener tan solo veintitrés  años, era cuidadoso en cada detalle de su vestimenta, y de sus palabras, incluso su cabello siempre despeinado poseía un cuidado increíble. Parecía que cada uno de sus castaños cabellos estuvieran en el lugar perfecto para demostrar vida y juventud.

Era perfecto para Ashley, con eso ojos café claros y su desordenada vida. No podía conocer a nadie como él.

– Entonces te esperaré en el aeropuerto. Y obviamente. Prepárate para lo que te diré. Se que esta vez te dejaré impresionada.

– ¿Quieres que te impresione con algo sabio y profundo grandísimo presumido?.

– ¿Y ahora que me vas a decir?.

– Que si no te apresuras ahora mismo reprobarás Trigonometría. Y no viajarás a otro lugar que no sea el despacho del rector.

Eso era lo que le gustaba de Ashley, su sentido del humor único.

– Está bien bailarina de MTV, me iré a clases.

– Sé que un día estarás conmigo Billy Denver, dijo Ashley en un suave susurro.

– ¿Qué dijiste?.

Pero Ashley enviándole un guiño con su ojo derecho se marchó.

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– Otra vez llega tarde señor Denver.

Era Alfred, su maestro de trigonometría.

Apreciaba mucho a Billy, pero detestaba verlo holgazanear en la institución.

¿Acaso esa era la vida de un genio?, se preguntaba a menudo.

– Pues señor, para Albert  Einstein las clases tan solo eran una manera de encarcelar la creatividad y la imaginación de las personas.

Era obligarlas a dejar de soñar.

– Pero Albert Einstein no desperdiciaba su tiempo durmiendo en un destartalado árbol esperando que anochezca.

– Pero yo no esperaba que anocheciera, tan solo dejaba fluir mi imaginación. Y si le dijera que mientras me encontraba durmiendo hice una interesante hipótesis.

– Si me convence señor  Denver, entonces supondré que su excusa para haber llegado tarde es suficiente como excelente justificación.

Alfred sabía en el fondo que Billy se saldría con la suya.

– Le escucho señor Denver.

– La trigonometría espacial tiene una gran falencia en lo que respecta a la relación entre el tiempo, el espacio, y la ubicación geográfica. Es decir, según usted y su libro nos dice que en base al tiempo y la sombra que proyecta el sol sobre un objeto podemos determinar la ubicación exacta de un individuo. Pero si yo le dijera que el tiempo no es el mismo en todo lugar.

Existen agujeros en el tiempo, debido a falencias en la gravedad en ciertas partes del globo, lo cual hace que las cosas se muevan más rápido e incluso que lleguen a poseer una masa que tienda a cero.

Todo eso crea bifurcaciones del tiempo en ciertas regiones.

¿Ahora la pregunta es en dónde se encuentran? .Pues yo encontré una, ¿desea que se la mencione?.

– Usted está loco de remate. Mejor tome su libro y abra en la página 114.

En realidad Billy lo había tomado desprevenido, pues esa idea él mismo la había tenido cuando era bastante joven.

Realmente él lo extrañaría.

– Profesor. Le puedo pedir un favor.

– Además de no hacerlo reprobar la asignatura.

– Me gustaría que me diga por qué razón intervino en la junta estudiantil para que mi destino de estudio fuese la ciudad de Milán en Italia.

Nuevamente la suspicacia de Billy lo tomó desprevenido.

Alguien le tuvo que haber contado respecto a lo sucedido en la junta.

Pero eso era demasiado privado para ser mencionado siquiera.

Pensó en interrogarlo acerca de cómo lo supo. Pero antes de formular la pregunta se dio cuenta de la clara respuesta implícita en el comentario que en su mente se había desarrollado.

Y con toda la sinceridad de su alma le respondió.

– Pues por que uno de sus dichoso agujeros del tiempo se encuentra en ese lugar señor Denver.

– Usted lo sabía desde hace mucho tiempo.

– Tan solo déme las gracias cuando  los llegue a encontrar.

El salón de clase enmudeció por completo.

Nadie más volvió a hablar.

Capítulo 2

2019

El frío invierno de Diciembre azotaba a toda la ciudad de Milán.

Al igual que las luces Navideñas y los arreglos de los gordos muñecos de nieve en todos los lugares.

Si algo había en el mundo que molestaba demasiado a Andrea, era ver cómo la gente se arrojaba bolas de nieve en la cabeza.

Parecía un ataque de bombas en pleno auge de una guerra civil.

Pero eso esta vez no la fastidiaría mucho, después de todo tenía que prepararse para pasar la navidad con su mejor amiga Kate en el campamento que juntas lo llevaron planeando desde hace un mes.

Sería perfecto.

Estaba todo listo, la comida se encargó de preparársela el chef de su casa, aunque a su amiga le mintió diciendo que ella mismo la cocinó con sus propias manos.

Era obvio que Kate no se lo iba a creer, pero al menos eso hacía sentir más normal a Andrea.

Ahora tan solo debía preparar su vestimenta para tan esperada ocasión.

Tenía pensado ir con un lindo abrigo café, largo hasta la altura de la rodilla, aunque la idea de llevar las blusas blancas bastante escotadas que había comprado esa tarde le tentaba de manera incontrolable.

Después de todo posiblemente algún chico apuesto también estaría acampando cerca de ese lugar.

Sería una navidad bastante romántica si también lograba encontrar alguien para Kate.

– ¡Hola Andrea!. Veo que todo está listo para mañana verdad.

Kate siempre la bajaba de sus hermosas nubes de sueños, era bueno saber que alguien se encontraba a su lado para hacerla poner los pies en la tierra.

– Como estás Kate, solo estaba pensando en nuestra vestimenta.

– ¿Vestimenta?. No me digas que vienes comprando toda la nueva línea de Victoria´s Secrets para seducir en este frio tan seductor.

Siempre Kate tenía que mantener su humor bastante agudo.

– No Kate, era un poco de prendas útiles en caso de que alguien más se encuentre cerca del campamento.

– Pero con las blusas que llevas pareceremos un par de bombones que llegan para regalo de navidad de algún afortunado.

– Si no te las quieres poner tú está bien, no hay problema. Pero yo si voy a llevarlas.

– Como quieras Andrea, ¡ah!, y por favor no envíes esa limosina negra por mí. La gente empieza a pensar que trabajo para algún traficante de armas nucleares.

En serio no me sentaría mal un poco de transporte urbano.

– Eres todo un conflicto, pero tienes razón, le pediré a mi padre que mejor nos rente un coche más modesto y útil para llevar todo lo necesario.

– Pero uno que tengamos que conducirlo al menos. Ya sabes que eso de los carros con pilotaje automático no va conmigo. Si nos estrellamos no quiero estar siguiéndole juicio a un robot.

– Veré lo que puedo hacer Kate. ¿Al menos quieres que venga con un equipo de sonido con conexión al móvil, o prefieres uno con casetera?.

– Muy graciosa Andrea. Pero ahora que lo mencionas tengo unos buenos Cds de mi papá guardados en algún lugar. Me gustan más que tu colección de “100 melancólicas canciones de Andrea para ponerme a llorar”.

– Mejor te compraré una bicicleta y así no me tendrás que fastidiar todo el viaje.

– Está bien, está bien Andrea. Lo lamento. En serio te agradezco por todo esto. Eres la mejor amiga que he tenido.

– Lo sé Kate. Pero ya vete a preparar tus cosas para mañana. No has de pensar ir así como estás en este momento.

Kate mejor no le respondió, de esa manera evitaría una nueva discusión con su amiga.

– Entonces mañana a las siete en punto nos vemos. Descansa Andrea.

Cruzó la calle, y se marchó.

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Obviamente la alarma tenía que haber sonado con ese ruido estruendoso que realmente asustaba a Andrea cada vez que la escuchaba.

Se despertó sobresaltada.

Tenía que ducharse y vestirse en un tiempo record si quería llegar a tiempo con Kate.

Dejó a un lado su pijama antes de ir por una toalla.

Al mirarse en el espejo no pudo pasar por alto ese lunar que tenía cerca de su cuello.

Cuando era niña lo detestaba porque sus amigos se lo veían sin disimularlo, pero después al crecer se dio cuenta de que en verdad era hermoso.

Le hacía ver distinta.

– Dios mío, se me está haciendo tarde.

Rápidamente se colocó una blusa azul marino que su madre le había regalado al regresar de su viaje por América del Norte, unos jeans desgastados pero bonitos, y sus zapatillas para caminatas extremas.

Se agarró el cabello en una cola de caballo y salió apresurada de su cuarto.

Sus padres estaban desayunando cuando ella entró al comedor.

– Buenos días Andrea, ¿estás lista para tu gran aventura?.

– Sí madre. Y por eso no quiero llegar tarde.

Papá, ¿el carro me lo diste rentando?

– Claro hija, ya está afuera con el chofer.

– ¿Chofer?. No lo necesito gracias. Manejaré yo.

– Está bien hija. Solo ten mucho cuidado.

La idea de que no condujera el chofer, no le gustó a su madre.

Sabía que no era correcto.

– En serio Andrea. Ten mucho cuidado.

Y su madre le dio un gran beso de despedida.

– Adiós, pronto estaré de vuelta. Diviértanse sin mi.

– Lo intentaremos hija.

Tal como se lo había imaginado. El coche no era una lujosa obra de arte. Pero tampoco era feo.

Era perfecto y modesto.

Un hermoso Volskwagen new bettle rojo, convertible y totalmente remodelado.

– Pues bueno. En marcha.

Andrea se sentía bastante feliz por su viaje.

Ahora debo ir a buscar a Kate, pensó.

Como lo suponía, ella ya estaba lista con su maleta para acampar, esperando en la puerta de su casa.

– ¿Qué tal Andrea?. ¿Has dormido bien?.

– ¿Dormir?. ¡ja!. Si se le pudiese llamar dormir a que una horrible sirena de bomberos encienda su sirena cerca de tu oreja.

Pero dejando eso de lado. Sí, he dormido bien.

– Pues en marcha, vamos.

– Vamos.

Subieron las maletas al auto y partieron a su gran aventura.

Un gran trayecto fue recorrido antes de que se rompiera el silencio en el que se encontraban.

No por disgusto, ni mucho menos.

Apreciaban el paisaje en silencio, y respiraban ese aire de libertad.

Disfrutaban el momento.

– Andrea, ¿estás segura que no quieres que yo conduzca?. En serio esto de los autos clásicos no parece ser tu fuerte. Para la próxima vez si quieres rentaremos un automático.

– No te preocupes Kate, lo tengo todo bajo control. Mira, soy una maravilla para….

Pero ni siquiera pudo terminar de hablar, pronto Andrea se dio cuenta de que se había salido de la carretera.

Un árbol fue lo último que Andrea observó antes de quedar totalmente inconciente.

Kate tan solo se golpeó un poco la cabeza, pero por suerte el airbag las había salvado a ambas.

Pero al ver a su amiga desmayada, se asustó.

– ¡Andrea¡, ¡Andrea¡, debes despertar. Vamos ¡despierta!.

Pero Andrea cayó profundamente en un sutil y extraño sueño.

Posiblemente el sueño que  cambiaría su vida totalmente.

Y despertó.

Pero no en esta realidad. Al menos no en su propia época.

Capítulo 3

2010

Billy sabía que pronto  terminaría su vida en su querida América.

Con un poco de nostalgia, y recuerdos saboreados con tristeza, Billy dejaría su tierra natal.

Tenía que ser valiente.

Además debía pensar en su futuro, sabía que si sus padres estuvieran aún con él, de seguro estarían completamente orgullosos.

Tomó un taxi y partió al aeropuerto.

Sabía que Ashley vendría, y tenía que pensar en algo que decirle.

No lo sabía.

Entonces sus ojos se abrieron. No le diría algo que su mente formulase.

Le diría algo proveniente de su corazón.

Esperó hacer lo correcto.

– Muchas gracias, aquí tiene su cambio señor.

Billy ya había pagado y se dirigía a la entrada.

Unas delicadas manos le rodearon los ojos.

– Billy Denver. Es tu última oportunidad de sorprenderme.

Billy se dio la vuelta, y casi en un susurro le dijo.

– He pensado en varias frases hermosas estos últimos días pero en mi corazón las únicas palabras que he logrado formular han sido dos. Te amo, Ashley Fox. Lo supe cuando te vi. Sé que es un poco tarde, pero es mejor que lo sepas ahora.

Ashley sintió que todo giraba a una velocidad impresionante. El mundo podía caerse en ese instante, su estómago se llenó de un vacío extraño, su mente se nubló por completo, pero ella no podía dejar de ver a Billy Denver.

– ¡Pedazo de imbécil!. Cuánto tiempo crees que esperé este momento. Acaso sabes lo mucho que lo soñaba. Y ¡tú! tan solo me dices que es un poco tarde.

¡Te marchas en una hora! , no te diste cuenta.

– Lo sé Ashley. Lo lamento. Pero tampoco yo sabía exactamente lo que sentía. Era bastante confuso para mí. No lograba sincronizar mi corazón con mi cerebro.

– No me digas nada Billy. Solo prométeme que regresarás.

Me acabas de matar, ahora tendrás que volver a darme vida. Solo prométeme.

– Te lo juro Ashley. Volveré por ti. Pero por favor no me esperes si tu corazón ya no lo soporta.

– Tres segundos te bastaron para enamorarme. En dos minutos me acabas de destrozar el corazón. ¿Ahora cuánto esperaré para recuperarte?. ¿Una hora, un año, mi vida entera?.

Tan solo vuelve Billy. Aunque sea para mirarte una vez más.

– Lo haré Ashley.

– Adiós querido.

– Cuídate. Te voy a extrañar demasiado.

Fue suficiente para que Ashley no lo soportara más y en un solo movimiento cubrió sus labios con los de él.

Sus manos empezaron a desordenar completamente su alborotado cabello, mientras las manos de Billy se desplazaban suavemente por toda su espalda.

Ella estaba dispuesta a dejarse llevar por todo este deseo que tenía dentro.

Billy tampoco podía evitar dejar de abrazar y acariciar el cuerpo perfecto de Ashley, su cabeza ardía, y debía parar.

Su mente empezaba a nublarse, eso no era bueno, y poco a poco empezó a separar sus labios de los de ella.

Se aclaró la garganta y apenas pudo formular un par de oraciones.

– Creo que es hora de marcharme. Recuérdame Ashley.

Volveré.

– Cuídate mucho.

Nunca te olvidaré.

Y lo último que Ashley vio fue la espalda de Billy Denver despareciendo en la multitud.

Ella sabía que lo iba a esperar.

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El frío de finales de febrero en Milán lo esperaba en la puerta del aeropuerto.

Tomó un taxi y se dirigió rápidamente a un hotel.

Se sentía exhausto por el largo viaje.

Al siguiente día tendría que despertar rápidamente para ir a la universidad y arreglar los documentos para empezar pronto con la obtención de su postgrado.

– Al hotel “Dei Cavalieri”, por favor.

Billy había pronunciado la frase con un perfecto acento italiano.

Después de todo le estaba siendo de mucha utilidad tener la facilidad para aprender diferentes idiomas.

Pero no tenía que presumir.

Si algo había aprendido de sus padres era la modestia, siempre actuar con sencillez.

Pero muy fácil era decirlo, pero ponerlo en práctica realmente le costaba enormemente.

– En seguida.

Al cabo de un momento llegaron a su destino. El taxista le ayudó a llevar sus maletas a la entrada del hotel. Donde ya lo habían estado esperando las autoridades de la facultad.

Billy se sorprendió de inmediato por tal recibimiento.

– Buenas tardes señor Denver. Lo estábamos esperando hace un par de minutos. Soy Edward Pirlo, el rector del Politécnico de Milán.

– Buenas tardes. Me complace enormemente tal recibimiento de su parte. No creo merecer tanto protocolo.

– Vaya que el joven americano tiene mucha modestia; exclamó uno de los que formaban parte del comité de bienvenida.

– Pues en realidad el honor de recibir al próximo genio en potencia es nuestro; mencionó el rector.

Billy ya no tenía palabras para poder continuar con tal conversa y tan solo pudo decir.

– Me enorgulleció mucho haberlos conocido a todos ustedes. Pero si me lo permiten desearía poder descansar un poco, en realidad ha sido un largo viaje.

– No se preocupe joven Denver. Tan solo queríamos conocerlo personalmente y darle una agradable bienvenida a nuestra hermosa ciudad.

– Lo esperaremos mañana temprano en el campus. La dirección es en la Piazza Leonardo da Vinci 32. Nosotros somos bastante exigentes en lo que respecta a la puntualidad.

– Que disfrute el resto del día.

Se marcharon del hotel, dejando a Billy totalmente impresionado por tal recibimiento.

Si todo iba a seguir de esa manera, pues la modestia tendría que dejarlo para un segundo plano.

Con tal interés por él, entonces pensó que debería aprovechar un poco en llamar la atención de la gente que lo iba a rodear.

Realmente no podía expresar la felicidad que empezaba a brotar desde su interior. Su mente empezaba a imaginar y a soñar en lo que posiblemente empezaría a realizar desde el día de mañana.

Pero por ahora debía ir a comer.

– Olvidé que no había comido nada en el avión. Me caería bien una deliciosa pizza extra queso con todas las carnes que puedan añadir.

Y sin más que pensar, dejó su equipaje para que le llevaran a su cuarto, y caminó por las tranquilas calles milanesas.

Todo hubiese sido perfecto en tan hermosa ciudad. Pero en la esquina siguiente de la calle, algo extraño estaba sucediendo.

Billy apresuró la marcha y se encontró con una multitud que miraba preocupadamente a una joven que se encontraba en el suelo intentando incorporarse.

Se le acercó.

– Hola, disculpa, ¿te encuentras bien?.

Billy no podía dejar de mirarla. Realmente esa joven era hermosa.

Su rostro parecía haber sido tallado por los mismos ángeles, y su piel con un bronceado suave le combinaba perfectamente con el resto del cuerpo.

– Yo, yo no sé que me pasó. Me encuentro un poco desorientada y perdida.

-¿Cuál es su nombre?. ¿Posee el número telefónico de alguna persona a quien podamos informarle de su situación?

-Bueno, mi nombre es Andrea Bellucci.

Capítulo 4

Tres segundos le tomaron asimilar a Andrea que Billy era un hombre en quien confiaría su propia seguridad.

O talvez hasta su propia vida.

No sabía lo que le estaba sucediendo en su interior, pero todo en él le parecía atractivo.

En realidad era un joven encantador.

– Disculpa, te agradezco por lo haberme invitado a comer. ¿Te podría preguntar qué fecha es hoy?.

-Pues estamos en febrero Andrea, el invierno ya casi termina.

Eso realmente sorprendió a Andrea.

Tenía que ser un sueño de seguro, no había otra explicación lógica.

Acaso había adelantado el tiempo un par de meses.

O había estado desmayada demasiado tiempo.

Todo era una confusión en su cabeza.

– ¿Y qué año es éste Billy?

Billy empezó a preocuparse.

Pensó en llevarla a un hospital a que la revisaran, pero ella se había negado en hacerlo.

– Pues estamos exactamente en el décimo día del mes de febrero de 2010.

– ¡Disculpa!, estás burlándote de mi.

Billy se sobresaltó.

– No, no tengo motivos para hacerlo. En realidad me simpatizas demasiado como para ofenderte de esa manera.

– Pero entonces explícame eso de estar en inicio del 2010. Si no me equivoco pues ahora debería ser aproximadamente finales de diciembre del 2019.

¿O no?.

Andrea empezaba a sentirse confundida.

Lo último que recordaba era el accidente, eso estaba segura.

Pero la fecha. No estaba segura en realidad cuándo sucedió su accidente.

Posiblemente se había equivocado, decidió asumir que se había equivocado para no causar una preocupación en su primera cita forzada con Billy.

A fin de cuentas tenía que asimilar que él tenía la razón, después de todo a ese hombre le había confiado su vida.

– Pues Andrea, creo que ha sido fuerte tu golpe. En serio deberíamos ir a un hospital.

– No, no te preocupes, creo que tan solo me he confundido. ¿Podría quedarme un par de días contigo hasta recuperarme por completo?

– Claro, yo me ocuparé de ti. Confía en mi.

Billy se entusiasmó con la idea de poder pasar un tiempo con aquella mujer.

Tenía un presentimiento de que sus vidas se habían entrelazado por alguna misteriosa razón.

¿Misteriosa razón?, Billy no supo cómo se le pudo ocurrir esa idea tan descabellada. Después de todo su cerebro solo se basaba en la lógica y comprobación científica.

No fantasía y fe.

Se empezó a enfadar consigo mismo.

– Por cierto, perdona que te pregunte esto, pero, ¿cuántos años tienes Billy?.

– Tengo veinticinco, aunque físicamente parezco un poco menor.

– Es verdad, no pareces mucho mayor que yo.

– ¿Y podría saber cuál es tu edad mi querida amiga?

– Yo. Pues si la fecha que me dices es correcta, pues debería tener apenas doce años, pero estoy segura de que ya había cumplido veintidós años hace un par de meses atrás.

Otra vez eso del tiempo, Billy empezaba a molestarse aún más.

¿Qué es lo que le estaba sucediendo?.

– Pues en realidad no lo pareces Andrea, te ves un poco más.., digamos que un poco mayor.

Andrea se ofendió.

– Sabes una cosa, tampoco es que tu seas un jovencito Billy Denver. Lo años se te están empezando a notar.

– Lo siento , no era mi intención ofenderte. Solo me refería a que hay algo en tu mirada o tu forma de ser que me hace sentir incluso más joven que tú. Es como que siento que has vivido más tiempo que yo.

Así que no solo Andrea era la desorientada y supersticiosa.

Eso le alegró un poco.

– No te preocupes Billy. Me alegra saber que hay un gran misterio oculto detrás de nosotros.

Otra vez el misterio.

Por otro lado Billy se frustraba más.

Decidió cambiar de tema.

– ¿A qué te dedicas Andrea?. ¿Es decir estás trabajando ahora o cuál es tu motivo para estar en Milán?. Pareces extranjera.

– Pues no lo sé exactamente. No recuerdo nada antes del accidente. Soy un disco en blanco.

– Trabajaremos en eso. Yo soy estudiante, me becaron para venir hacia Milán a un programa que busca desarrollar equipos científicos con capacidades físicamente inexplicables. Es decir, intentar crear máquinas que rompan las leyes normales de la ciencia común.

– ¿Como qué?. ¿Máquinas del tiempo?.

Preguntó Andrea sin pensarlo. Tan solo le salió la idea del estómago. Pensando en alguna película de ciencia ficción antigua.

– Sí, posiblemente. Máquinas del tiempo.

Billy empezó a cavilar ideas en su cabeza.

Pero no, eso sería muy poco probable.

¿O acaso si es posible?.

– Andrea, por casualidad no recuerdas algo antes del accidente. ¿No sabes si estabas viajando?.

-¿Viajando?. Pues obvio que viajaba. Iba en auto supongo.

¿Por qué me pregunta esas cosas?.

– No lo sé. Simple curiosidad.

Y con una tímida sonrisa intentó distraer completamente a Andrea de tan absurda conversa.

Andrea también se la devolvió, solo que ella en realidad deseaba darle esa sonrisa como fina coquetería.

– Creo que deberíamos ir al hotel. Mañana empezaremos a ver si logras recordar algo.

Por hoy necesitas descansar.

– Está bien Billy. Pero antes llévame a dar un paseo por la plaza. Quiero ver un instante las estrellas.

Pero realmente lo que ella quería, era pasar un poco más de tiempo con Billy.

– Está bien Andrea. Pero luego iremos a dormir.

– Te lo prometo.

– Entonces a disfrutar de una noche estrellada estimada doncella.

Y con picardía en los ojos, Andrea salió a disfrutar del aire de nocturno de Milán.

Capítulo 5

Muy temprano en la mañana Billy salió hacia la universidad.

Tomó un taxi y en el camino iba tomando un café bastante cargado, la leche nunca le sentó muy bien y necesitaba mantenerse despierto.

Además no había podido dormir.

Parte de su insomnio se debía al cambio repentino de horario, y por otro lado le preocupaba Andrea. Aunque exactamente no sabía lo que le preocupaba.

Ella estaba bien.

Se encontraba ahora mismo dormida en el hotel. Talvez pronto despertaría y le esperará de seguro, o empezará a trabajar en su memoria.

Ella era demasiado guapa, eso nadie lo negaba. Pero era misteriosa en verdad.

Algo encantador tenía en su mirada y su manera de ser.

Estaba empezando a perder la cabeza. ¿Dónde había quedado el Billy capaz de controlar sus sentimientos?.

Tenía que tranquilizarse inmediatamente.

Seguía tomando su café, sumido en sus pensamientos, cuando de pronto cayó en cuenta de que el taxista había empezado a dirigirse por una dirección diferente.

– Disculpe, ¿qué se supone que está haciendo?. El camino no es por aquí.

– ¡Cállese¡ idiota, o le juro que le vuelo la cabeza.

El hombre le había acabado de mostrar una pequeña arma que había escondido bajo su manga izquierda.

Pero algo extraño tenía ese hombre. El insulto le había salido rasgándole la garganta con mucho dolor. Parecía que le hubiese costado un verdadero tormento pronunciar esas palabras.

– Tranquilícese por favor. Le daré todo lo que tengo.

No es mucho. A decir verdad no tengo nada.

Soy nuevo aquí.

– Le dije que cierre la boca. No pienso robarle. Voy a matarle.

– Pero. ¿Pero qué…qué me está diciendo? ¿Por qué?

– Porque todo es culpa suya. Todo fue, es y será su culpa.

Pero yo lo detendré.

– No lo entiendo.

¡De qué demonios soy culpable!.

Pero el taxista esta vez no respondió.

Cruzó un puente para dirigirse hacia un gran bosque, y aquí detuvo el auto.

– Así que usted pensó que todo era obra de la casualidad, creyó que podemos controlar lo que hacemos, piensa que las consecuencias no existen.

Pues se equivocó Billy Denver.

Nadie cambia la historia, usted no es Dios, y nunca podrá jugar con su poder.

– No le entiendo nada. Usted está loco. Le prometo que no he hecho nada.

– No lo ha hecho aún. Ahora no ha sucedido, pero sucederá. Tan solo no diga que no le advertí.

Y con su brazo extendido tomó la pistola y la dirigió hacia la frente de Billy.

– Nos volveremos a ver Billy.

No me olvides. Ahora todo la esperanza pondré en tus manos.

Estoy seguro que ahora harás lo correcto. Por favor detente si no puedes controlarla, y destrúyela si llegas a domarla.

Un disparo cruzó todo el bosque y algo había impactado en la frente de Billy.

Lo último que pudo ver fue una lágrima cruzando el rostro de este extraño sujeto. Pero sabía que ese rostro lleno de amor lo había ya conocido.

Tres segundos le costó darse cuenta de que no había muerto.

Al menos no del todo.

Pero no pudo evitar caer en el abismo oscuro del tiempo.

Su cuerpo rígido cayó al suelo, y su mente se desconectó de este mundo, no de este tiempo.

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Andrea acababa de despertar.

Había tenido un extraño sueño de un campamento hacia una colina.

Además estaba en navidad, y tenía una amiga llamada Kate.

Y también había muerto.

Todo era una locura pensó. Sería mejor salir a desayunar.

Un breve baño con agua tibia en la tina de espumas bastó para calmar la mente de Andrea.

Buscó en el armario la nueva ropa que había comprado la noche anterior.

Realmente Billy tenía mal gusto para seleccionar su ropa. La próxima vez que salieran, definitivamente ella sería quien seleccione lo mejor para mejorar su armario.

Los jeans negros apretados a los muslos, y la blusa blanca sin mangas hasta los hombros, le hacían resaltar increíblemente su figura morena.

Además de los tacos color naranja que ella había comprado, a pesar de la desaprobación de Billy por ser tan costosos, le hacían lucir una silueta cautivadora.

En realidad podía empezar a trabajar como modelo en Milán.

Después de todo era hermosa. Y Billy lo había notado, de eso estaba completamente segura.

Pero algo le cruzó por la cabeza y supo que debía calmar un poco su vanidad.

– Está bien Andrea, contrólate.

Se dijo para su interior.

Bajó el ascensor desde el piso séptimo, en el cuál ella decidió hospedarse para estar un poco más cerca de Billy.

Y ahora que lo pensaba nuevamente, él le dijo que no tardaría.

Tan solo tenía que ir a la universidad a recoger algunas notas importantes para continuar su trabajo.

Y si su memoria no le fallaba, él había salido como hace tres horas.

Ya tenía que haber regresado.

Esto empezó a preocuparla un poco. Acaso se estaba volviendo paranoica.

O Billy Denver pasó a ser alguien más que un simple conocido.

Prácticamente Andrea estaba empezando a perder la cabeza.

– Buenos días señorita. ¿Se encuentra bien?.

Lleva casi cinco minutos mordiéndose las uñas.

Si continúa así, llegará a lastimarse los dedos.

Andrea se acercó al recepcionista y con una leve sonrisa le preguntó:

– ¿Por casualidad sabe si el joven quien me acompañaba el día de ayer ha regresado al hotel?.

– Pues si su novio es quien le preocupa, pues debería mantenerlo más vigilado.

– No, no es mi novio. Solo somos amigos, y prometió que estaría de vuelta pronto.

– Tranquilícese jovencita, estoy seguro de que no tardará en llegar.

– Me tiene un poco preocupada su tardanza. Per está bien. Me sentaré a esperarle un momento.

– ¿Desea desayunar?.

– Pues eso haré en este instante.

– Le sugiero que se apresure.

Incluso para los americanos, las diez de la mañana ya no es un horario muy apetecible para desayunar.

– Lo lamento, me quedé dormida.

– No se preocupe, usted vaya tranquila.

Andrea se dirigió al restaurante del hotel y en un plato tomó una gran porción de huevos revueltos con tocino, un café con leche, y una cantidad increíble de panes.

Realmente estaba preocupada para descontrolar su normal dieta alimenticia.

Decidió disfrutar de su desayuno lo más lentamente posible, esperando así que al terminar pudiese encontrar a Billy esperándola en el lobby del hotel.

Terminó de desayunar bebiendo el último vaso de jugo de naranja.

Se levantó de la mesa y salió nuevamente a la recepción.

Al ver que seguía vacío el lugar, tomó la decisión de tomar un taxi y dirigirse a la universidad. Esta vez ni siquiera regresó a ver al recepcionista.

Abrió la puerta de un empujón y a toda prisa se dirigió a la calle.

En un abrir y cerrar de ojos, todo empezó a salir mal.

Un hombre quien tenía un parentesco muy similar a su querido amigo perdido, un poco envejecido por el paso del tiempo, le esperaba fuera de la puerta del hotel. Le tomó la mano, se la besó. Y con un solo disparo en el corazón, puso fin a la vida de Andrea, y luego la pistola se la llevó a su boca. Y el gatillo fue presionado hasta que el segundo disparo hizo retumbar la mañana en Milán.

Supo que había muerto.

Capítulo 6

Billy empezaba a despertarse totalmente confundido. Sentía los párpados tan pegados que tuvo miedo de no poder abrir los ojos. Su cabeza le daba demasiadas vueltas y no paraba de doler.

Hasta hace poco tiempo tan solo era un alumno ejemplar que estudiaría para convertirse en el próximo genio de la humanidad.

Pero de pronto todo tuvo que haber cambiado al momento de conocer a esa extraña chica. Ella era la culpable de lo que sucedía, era la responsable de este sueño y pesadilla al mismo tiempo. O eso pensaba al menos.

Sabía que no era del todo cierto, después de todo ella estaba más perdida en el mundo de lo que él se encontraba ahora.

Qué demonios era lo que estaba pasando en este sitio.

Y para variar, un extraño que no parecía tal, se le aparece y lo abandona en un remoto lugar.

Un bosque, al menos eso sí logró apreciarlo. Se encontraba en un bosque totalmente perdido.

Pero cómo había llegado. Miraba a su alrededor y no lograba diferenciar nada.

Solo árboles, y un bosque muerto. Arboles secos, sin animales. Parecía que el tiempo se había encargado de destruir lo que algún día fue un gran paisaje. Ese lugar no era normal ni hermoso, pero era mágico. Sentía la presencia de un poder más lejano y oscuro de lo que jamás había presenciado. Algo fuera de lo natural lo había marcado para siempre.

La caminata por la espesa y densa oscuridad empezaba a dominar sus nervios, cada paso que daba parecía hacer despertar a las más tétricas criaturas, e incluso el latir de su acelerado corazón retumbaba en la inmensa bastedad de aquel sitio.

Billy no tenía la menor idea de hacia dónde ir, pero sabía que tenía que caminar. Un búho que ululaba fuertemente en un árbol cerca suyo le hizo caer en cuenta de que aún no salía de aquel siniestro lugar, a decir verdad le hizo notar que con cada paso que daba entraba más profundamente al corazón del mismo bosque.

Un paso tras otro, un minuto, seguido de un par de horas, y un leve sollozo fue lo que en un instante lo impulsaron a desfallecer y caer en la autocompasión, sin embargo fue el anhelo de salir lo antes posible para poder ver nuevamente a Andrea lo que le permitió seguir avanzando rápidamente.

Las estrellas empezaban a brillar fuertemente, y la luna tan pálida sobre su cabeza le dio un poco de calma, tanta calma que incluso después de casi cinco horas de caminata, finalmente empezaba nuevamente a pensar con claridad.

Rápidamente realizó unos cálculos bastante aproximados acerca de la hora a la cuál despertó, y la distancia recorrida, entonces llegó a la deducción de que casi serían las 10:45 pm, y si no se equivocaba, en diez minutos más empezaría a subir por la empinada cuesta de una montaña.

Y así sucedió.

A las 10:55 pm la pendiente empezó a notarse en cada paso que daba, y para Billy esto era una terrible noticia, puesto que sus pies ya no soportaban más el dolor de seguir andando en tal accidentado terreno.

Se sentó finalmente agotado. Ya no tenía fuerzas para demostrar un valor que hace mucho se había extinto.

Tres grandes suspiros dio antes de darse cuenta del lugar en el que se hallaba, o al menos eso creía Billy en ese momento.

Giró su cabeza sobre su hombro derecho y logró apreciar una entrada increíblemente.

Era increíblemente enorme. Tan grande y extraña que parecía imposible que la naturaleza la hubiese realizado, parecía más bien la entrada a una catedral romana o a un gran coliseo, como que alguien necesitó urgentemente encontrar un lugar para esconder un artefacto de dimensiones elevadas y evitar que alguien más la llegue a encontrarla por casualidad.

Aunque pensándolo bien, no parecía difícil que alguien no la notase, puesto que a su entrada se hallaba una extraña inscripción tallada sobre una fina corteza de un árbol. Pero a pesar de que muchas letras ya se habían perdido, aún se podía apreciar un poco el mensaje, y decía algo como esto: “rev nedyl lib asaca od inevneib”.

Billy resopló fuertemente y comentó:

– Esta escritura debe ser altamente codificada, pues al parecer no tiene ninguna base lógica de ningún tipo de lenguaje escrito conocido.

Pero tal vez por el cansancio, o por las sorpresas debidas a  tan repentinos acontecimientos, Billy pasó por alto tal advertencia, la cual de haber sido traducida pudo posiblemente haber ayudado a comprender de mejor manera lo que se le avecinaba.

Notaba cómo las piernas le temblaban, y los músculos se le empezaban a relajar de manera tan brusca que apenas podía controlar las ganas de gritar del dolor.

Pero más allá del cansancio, del sufrimiento, la angustia y desesperación, Billy sintió un profundo placer, el olor a naturaleza viva, los sonidos de los pájaros, el crujir de las ramas en los árboles, y aquel extraño ruido a motor en pleno arranque le tranquilizaban.

– ¡Motor!. ¿Qué es lo que estoy escuchando?. ¡Estoy en medio de la nada!.

Algo no andaba bien en ese lugar y tenía que averiguarlo.

– Ahora mismo sabré en dónde me encuentro.

Y en un solo movimiento nuevamente volvió a ponerse de pie y retomó la marcha hacia el interior de la cueva.

– Realmente esto está demasiado obscuro.

¡No veo nada!.

Entonces intentó improvisar una pequeña antorcha empleando materiales existentes en tan extraño lugar.

Empezó por buscar un trozo de madera por el suelo, lo cual no resultó muy difícil, seguido de esto, ató una manga de su chaqueta a uno de los extremos, y empezó a rebuscar en sus pantalones si tenía una fosforera.

Pero no la encontró.

Necesitaba de urgencia algo para encender su antorcha, empezó a buscar a ciegas dentro de la cueva algo que le pueda servir sin obtener ningún resultado.

Cansado, Billy se apoyó en una de las paredes, un instante tardó en encenderse las luces de todo un túnel, pues casualmente su espalda había presionado un interruptor que no había visto debido a la total obscuridad de aquel sitio.

– Pero qué extraño. Un interruptor en medio de este bosque. Nunca me habría imaginado siquiera que hubiese luz en este lugar.

Se sentía un poco asombrado por aquel acontecimiento, pero feliz de que hubiese luz . De esta manera retomó la marcha adentrándose  cada vez más.

Lo extraño de toda la cueva era que se encontraba totalmente decorada con objetos sumamente hermosos, y si no se equivocaba en una mesa se encontraba una copa idéntica al cáliz de la última cena, que según la leyenda, había sido extraviado luego de la primera cruzada.

De seguro era falso creyó. Una imitación de algún falsificador de reliquias religiosas. Y una infinidad de objetos seguían apareciendo en su camino a medida que avanzaba.

– ¿Planos de aviones?.¿Un diseño exacto de un humanoide?.¿Qué está haciendo este libro de cocina Gourmet en este lugar?.

Todo esto era demasiado extraño pensó.

¡Pensó!. Nuevamente su cerebro asociaba todo lo que había visto hace poco, con lo que estaba observando ahora. Simple y sencillamente eran objetos de todas las eras, culturas, tradiciones e incluso reliquias de todos los tiempos.

Se encontraba en un cuarto que ha viajado a través del tiempo.

Pero qué significaba eso. No podía ser posible que tales cosas estuvieran ahí, a menos de que…

Y el motor de una máquina nuevamente sonó.

Pero esta vez el sonido era totalmente estruendoso, parecía que un avión estaba aterrizando cerca de él.

Corrió tan rápido como pudo hacia la fuente de aquel ruido. Cada vez el sonido era más fuerte, hasta que llegó al final del pasillo, donde murió todo indicio de haber existido sonido alguno, pues el silencio existente era sepulcral.

Y ahí estaba, un globo enorme lleno de grabados y figuras confusas en su exterior, capaz de transportar a un par de personas a través del tiempo.

– ¿A través del tiempo?.

Pronunció la idea que se le había cruzado por su cabeza.

– Dios mío, si esto es lo que creo que es, por fin podré saber lo que es tener un poco de tu poder.

La examinó completamente.

Necesitó dar cerca de trece vueltas alrededor del contorno de dicha esfera para darse cuenta de que no tenía ningún tipo de combustible, ni abastecimiento de energía para el funcionamiento de tal monumental artefacto.

Era imposible.

Por tanto no tenía motores convencionales, ni ningún tipo de máquina de combustión interna, no utilizaba baterías ni tampoco había un control de encendido o apagado.

Prácticamente este artefacto se manejaba solo, tenía vida, vida eterna para complicar la situación.

Una oleada de miedo atravesó los huesos de Billy. No tenía idea de la persona que fue capaz de fabricar tal cosa. Y si no era una persona, y si fue tal ves un ser de otro mundo, o un milagro, un mensaje del mismo Dios.

– Pero qué estas diciendo Billy. Ya estás desvariando. Mejor concéntrate en saber qué hacer con tal máquina.

Y empezó la búsqueda de algún tipo de manual o indicaciones en todo el espacio en el que se encontraba el artefacto.

No halló nada.

Eso lo frustró completamente. No soportaba más la curiosidad y se acercó a la puerta decidido a abrirla pero encontró una inscripción grabada.

– Nuevamente le meten a Dios, ya me está cansando esta situación, no sé para qué diablos la construyeron si van a tener que darme advertencias cada vez que abra una puerta.

Y totalmente enojado entró a la cámara principal de la máquina.

Tenía la iluminación más increíble que jamás había visto en su vida, pero no había ni muebles ni siquiera una silla para descansar en el viaje.

– Posiblemente ni siquiera vaya a viajar en este vejestorio.

Mientras acababa de maldecir a la máquina, una pequeña hoja doblada a la mitad cruzó por su mirada. Esta vez decidió tomarla y abrirla con cuidado.

Leyó calmadamente la nota encontrada, pues no habría prisa por apurar el momento, al fin y al cabo lo que leyó le condenó para siempre, y prefería eternizar ese momento porque tenía miedo de tomar la decisión que ya la hizo hace un par de segundos atrás: “Billy, si quieres volver a verme no viajes más de tres segundos. Recuérdame“.

Como siempre no hizo caso a la advertencia. Tomó la perilla que estaba frente a él y la giró en sentido horario un par de vueltas. Un reloj le mostró un valor de tiempo que marcaba casi tres horas, luego se movió a doce, y finalmente Billy desapareció.

Un ruido sordo de un motor se escuchó a lo lejos. Solo que esta vez un taxista fue el único que lo escuchó.

Suspiró.

Capítulo 7

1520

Algunas veces he despertado gritando en sueños pero al abrir los ojos me doy cuenta que sigo dormido, he corrido intentando escapar de la muerte pero he notado que a cada paso que doy me acerco más a ella, he vivido más de una vida pero he olvidado lo que se siente vivir la mía.  He viajado sin moverme de estas paredes, sin embargo he recorrido más que cualquier hombre que haya existido hasta el momento. He perdido el rumbo por completo, aún así tengo planeado perderme una vez más.

En pocos días realizaré el viaje más largo de mi vida, mi maestro se ha ido y tengo miedo de no encontrar el camino de vuelta a casa. Cuando la distancia es muy larga es posible realizar paradas intermedias para descansar y continuar, pero nadie me ha enseñado a  viajar sin moverme del mismo lugar y aún así encontrar que el mundo ya no es como lo había conocido. He conocido siglos de evolución, he aprendido de los errores del pasado y me he dado cuenta que jamás serán corregidos en un futuro a pesar del intento de remediarlos, lo que ya fue, seguirá siendo, y lo que llegará a suceder es lo que pretendo averiguar.

Para ser completamente sincero es necesario decir que me encuentro asustado, no por el hecho de sumergirme en lo desconocido, sino porque posiblemente este artefacto es la burla final hacia la Divinidad, hemos burlado a la iglesia y a su causa, hemos jugado en el límite de la herejía y al llegar al final del camino ya no es posible dar marcha atrás. Estoy seguro que el tiempo se encargará de hacerme pagar por mis pecados, a un precio que no será suficiente pagarlo con una sola vida, mi nombre lo olvidarán quienes me recuerden y recordarán los que me olviden,  la justicia llegará en cualquier momento y más allá de la muerte seguiré llevando todas mis culpas.

Sin embargo no puedo reprimir el deseo mundano que me ha segado este poder alcanzado, y quiero indagar una vez más en la posibilidad de recorrer el espacio de tiempo más largo que jamás lo he hecho. Simplemente espero que esta vez el viaje no tenga retorno, porque esto jamás debió existir y es hora de finalizar lo que un día empezó.

Salai.

Después de leerla varias veces, repasando cada una de las palabras escritas, pensando en su maestro y en toda la grandeza de su obra, sintió que una oleada de nostalgia atravesaba su cuerpo.

Al final de cuentas, el artefacto creado les fue de gran utilidad para todo el proyecto que el gran Leonardo había planeado.

– Es necesario realizar algunos ajustes en las válvulas que se encuentran dentro del sistema de calibración temporal. En el último viaje los tres segundos de diferencia al programar el viaje me llevaron a un desfase temporal de nueve años.  Fue difícil reconocer ese error y era momento de intentar probar alguna solución.

Continuará …………..

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PRÓLOGO DE LA PARANOIA

DSC_0009Todos los días al salir el sol, o incluso cuando no sale, como sucede en invierno cuando tímidamente se niega a despertar. En fin, todos esos días pienso un momento en lo que sucedió el día anterior, la noche anterior, un par de segundos antes de despertar. Porque estoy seguro que nada era como lo recuerdo en mi memoria. Sin embargo, apenas tengo memoria de lo que ha sucedido, no porque exista algo malo en mi mente, simplemente porque no he sido capaz de retener los recuerdos innecesarios. Pero entre todos esos recuerdos banales existe uno en particular que se me ha perdido, y es por causa de ese recuerdo que escribo estas historias. Quizá alguna vez fui escritor, o un gran artista, posiblemente un día conseguí lo que todos anhelan o fracasé en la búsqueda de la verdad suprema.

Ha caído el sol todos los días, a excepción de los días de invierno cuando se negó tímidamente a salir, y el primer atisbo de la luna en mi tejado me ha permitido recordar el motivo por el cuál te cuento estas historias. Simplemente quiero que tú las leas, pero si hay quienes las quieren leer, son bienvenidos a hacerlo. A menos que no les guste las historias sin sentido, a menos que estén aferrados al mundo en el que viven, a menos que piensen que la vida es lo que ven y no lo que desconocen, a menos que no estén dispuestos a olvidar aquello que una vez pensaron que era cierto.

La siguiente historia va dedicada a esa persona que me enseñó que hay ocasiones en que las cosas no son lo que deben ser, ni se parecen a lo que se espera que se parezcan, que el tiempo es demasiado corto e incluso infinito cuando se está completamente solo, que ir hacia adelante carece de sentido en esta vida ya que el mundo es redondo, y principalmente me enseñó, que la belleza está en nuestros ojos y la felicidad la cultivamos a diario.

Como en todas las historias, existe siempre un personaje que te llevará de la mano mientras el relato avanza. Y ella te mostrará el camino que deberás seguir.

Recuerdo que su nombre era Karen. Cuando escuché hablar de ella yo apenas empezaba a leer los periódicos locales, y en ocasiones completaba los crucigramas que dejaban las personas mayores a medio resolver. A menudo las palabras más complicadas que quedaban en blanco, eran nombres de ciudades de algún país al otro lado del mundo, o en alguna región del sur de Africa, o simplemente la de un pueblo que jamás nadie visitaría en su vida si llegaba a viajar hacia el este de Asia. Los nombres de animales exóticos solían ser otro problema, por lo general los dejaba para el final, pero lo que más me gustaba resolver era los nombres de personas. Es curioso saber que muchos dejan para el final estos espacios en los crucigramas, ya que piensan que existen millones de nombres posibles para los espacios en blanco disponibles. Pero les reto a pensar en un nombre de tres letras, que no sea Ana o Eva, por ejemplo.

Y fue así como le conocí , y ahora que he vuelto a ver su nombre en uno de estos juegos del periódico local, siento la nostalgia de recordarla nuevamente.

Su aire siempre pensativo hacía creer a la gente que quizá estaba loca, o que padecía de algún mal bastante extraño rondando en su cabeza. Pero simplemente era brillante, puedes creer que recordaba los quince primeros decimales del número pi ?. Los cantaba de memoria cada vez que caminaba por la estrecha calle para llegar a comprar el pan. Todos la miraban sin descifrar la sucesión de números aleatorios que salían de su boca, solamente yo me asombraba cada vez que la escuchaba repetirlos. Quizá sea esa la única razón por la cuál me levantaba temprano todos los domingos para comprar pan tan lejos de mi casa.

Mientras cursaba los primero años de escuela, ella jamás necesitó de amigos para sentirse completamente feliz. Disfrutaba de las pequeñas cosas de la vida, dibujar líneas rectas y líneas curvas en su cuaderno de cien hojas en clases de ortografía. Pensaba en el tiempo que tardarían sus compañeros de clase en darse cuenta, que su profesora había dejado de beber café todas las mañanas y por eso sonreía más, ya que sus dientes empezaban a perder ese tono amarillento que tanto le caracterizaba. Al salir para su casa se sentía tan complacida de tener que caminar exactamente ciento once pasos para llegar a su casa, ya que tenía una fascinación por el número uno que jamás se lo había dicho a nadie más. Pero lo que más disfrutaba, era apoyarse en la ventana de su habitación y nombrar a las estrellas que rodeaban a la luna, sabía que de esa manera podría llamarlas, o incluso gritarles si era necesario, cuando la luna se sintiera muy sola y la tristeza no le permitiera brillar como lo hacía cuando estaba acompañada.

Así sin más, los días de su infancia transcurrieron muy rápidamente para Karen y yo apenas era un extraño que vigilaba continuamente sus pasos día tras día. La miraba crecer continuamente, y a pesar de que jamás necesitaba la presencia de otra persona a su lado, su soledad se hacía más profundo. Ella no lo notaba por supuesto, o de otra manera me hubiese conocido mucho tiempo antes, simplemente prefería ignorarlo. A fin de cuentas, era muy feliz con el mundo creado dentro de su mente, que no necesitaba del mundo que se encontraba a su alrededor.

Pero fue en su décimo tercer cumpleaños cuando nos conocimos. Vestía su falda bajo la rodilla, casi rozándo sus tobillos. Era de un azul lo demasiado oscuro para poder pasar desapercibida en medio de la noche. Con el tiempo había desarrollado un comportamiento casi excéntrico en su manera de vestir y de hablar. Jamás miraba a los ojos a las personas, pero no era por miedo, sino que sentía lástima por la ignorancia de esas pobres almas y prefería no tener que sentirse mal por ellos. Apenas y le gustaba salir de su casa, pero disfrutaba entonar el arpa en público, porque sentía que las personas cambiaban al momento de escuchar su música. Ella era capaz de sentir y ver a las personas como realmente eran. Cuando su música salía desprendía por todo el lugar, iniciaba un proceso de transformación entre los expectadores, y solo Karen podía ver la sencilla verdad. Mientras las notas musicales embriagaban el ambiente del lugar, mientras el tiempo se hacía cada vez más lento, mientras el aliento de las personas era progresivamente más pausado,  mientras todo el universo se ponía de acuerdo para que Karen se sintiera feliz. Ella podía ver en el alma de las personas y sabía con certeza que en lo más profundo del corazón, todas las personas buscaban lo mismo, esa necesidad de sentir que existe algo en la vida que justifique la existencia propia.

Y fue ahí cuando me conoció.

Me sentaba a su lado, mecía la cabeza al ritmo de su arpa, y con una mano apoyada sobre la rodilla veía alegremente a Karen ser feliz. Ella regresó su mirada y por un momento se sobresaltó. Reconoció mi rostro y al instante me pidió que la acompañara hasta el final para poder escuchar el desenlace de la canción. Solía llamarme Dani, en algunas ocasiones, tuve varios nombres para ella, sin embargo ese nombre me gustaba por la manera en que lo pronunciaba. Le gustaban los nombres cortos, para que no fuese complicado recordarlos. Colocaba nombres a todas las cosas, incluso a las que ya lo tenían, decía que quien lo haya inventado anteriormente no poseía nada de imaginación. El final de su canción fue inolvidable, al menos para mí.

En ocasiones cuando necesitaba de alguien para contar sus tristezas, la indiferencia que el amor expresaba hacia ella, la apatía del mundo que la rodeaba, en esos días, yo solía ser su mejor amiga. Quizá la única. Pero por lo general fui su gran amor y más cercano amigo. Ella siempre callaba cuando yo preguntaba acerca de los motivos para aferrarse a mi presencia, era menos que un recuerdo olvidado, habitaba en el profundo anhelo de su mente por adaptarse a un entorno insoportable para ella.

Aún recuerdo el día que cumplió sus 25 años y tomó la decisión de salir de su casa, pues había sido invitada al otro extremo del planeta para trabajar con un grupo de gente similar a ella. Solamente llevó algo de su ropa, unos pocos libros que los tenía sobretodo por su valor sentimental, y mi presencia.

En ocasiones el tiempo transcurre demasiado lento que la ansiedad por el final llega a ser  insoportable, pero los días en que transcurren muy rápido, cuando parece que la vida funciona como debería, la euforia que se transpira por los poros al final del día puede ser casi intoxicante. Karen no tenía ninguno de los dos días, para ella la vida solía ser tan simple cuando al salir de su casa las llaves se encontraban donde las había dejado la noche anterior. Todo era perfecto al abrir el refrigerador y encontrar que aún quedaba leche para el desayuno, o un poco de queso. Generalmente no le gustaba pensar en la comida, ni en nada que no tenga sentido racional, pero el Gruyere le parecía casi un lujo degustarlo cada mañana. No por el sabor, o por el aroma, la calidad del lácteo le traía sin cuidado, simplemente era su recuerdo era lo que realmente le satisfacía.

Permíteme explicarme, Karen pasaba horas enteras mirando la gente entrar y salir de las panaderías. Pero le parecía curioso que quienes vivían al norte la ciudad viajaban hacia el sur para comprar, visceversa. Ella se imaginaba constantemente lo que atravesaba por la mente de quienes vivían a la mitad del camino. La difícil decisión de si ir hacia al norte o al sur, éste era su caso. Un día salió de su casa y fue al primer lugar sin pensarlo demasiado, caminaba como un robot, y la sensación la ponía contenta. No tenía que tomar ninguna decisión, simplemente mover sus pies. Pero fue al momento de llegar a la panadería que cayó en cuenta del error que había cometido, cuando la persona que trabajaba en el lugar le preguntó por lo que compraría, ella supo que había olvidado decidir lo que haría al momento de llegar. Finalmente, como se imaginan, tuvo que decidir comprar algo que le alcanzara con las pocas monedas que llevaba consigo, y ya que no quería ser parte del dilema de comprar pan en el norte o en el sur, decidió comprar queso.

Con el tiempo, Karen aprendió a vivir conmigo llevando una vida apenas suficiente para sentir estabilidad en su carrera y en su vida cotidiana. Se acostumbró a vivir con una presencia casi utópica de mi existencia. Sin embargo, fue un lunes en la tarde, el día en que uno de sus compañeros del trabajo se sintió fuertemente atraído hacia mí, fui su primera amiga, y en sus más profundos anhelos me había idealizado para acompañarlo a todo lugar.

Es curioso saber que en el mundo de las ideas, los anhelos, los sueños perdidos y las esperanzas olvidadas, existe la libertad de moldear a placer los deseos más reprimidos del corazón. No existen reglas, ni físicas ni ideolígicas, para crear algo que en otro mundo no podría ser posible. Tan misterioso, poderoso y peligroso es el mundo de las ideas, para algunos parece tan efímero, para otros llega a ser utópico, quizá algo inquietante para quienes prefieren vivir con los pies sobre la tierra, pero para ella, con su mente tan abierta y pensamientos tan profundos, mi mundo era su realidad.

Cuando Karen comprendió que yo no le pertenecía por completo, sintió que su vida tomaría un rumbo diferente, quizó reprimir un sentimiento de soledad que hace mucho tiempo no lo sentía, o el deseo de gritar por la impotencia de haber perdido el total dominio de algo que no creía posible de que alguien más se lo arrebataría. Ella por mucho tiempo modificó este mundo para darme vida, para crear algo de lo cual se sentía por completo orgullosa, ya que nadie más tenía la capacidad para atravesar todo ese universo de ideas vacías y entrar en lo profundo de un lugar donde se guardan las cosas que el mundo un día prefirió olvidar. Esos sentimientos encontrados la habían devuelto a la realidad casi de manera inmediata. Y tenía que salir a buscar al ladrón que me había robado.

Por mucho que lo intentó, jamás pudo encontrar a la persona que había tomado algo que solamente a ella le pertenecía. Karen aprendió a convivir con un intruso dentro de su universo mental. Y los años pasaron como pasan las cosas que no tienen importancia, en ocasiones demasiado lentos para su gusto, pero muchas veces también disfrutaba de la trivialidad de la situación. Aún podía sentirme dentro de su mente, pero decidió que sería mejor olvidarme. Nuevamente la veía en ocasiones caminar alrededor de la plaza y contar el número de pasos necesarios para llegar al tablero de ajedrez ubicado en la esquina derecha, junto al arbusto que le brindaba sombra en los días de verano. O simplemente se sentaba a resolver otro crucigrama, sonriendo cada vez que veía que volvían a preguntar por el nombre de las cosas que nadie prefiere responder.

Un día volvió a su casa, y lo encontró sentado en la entrada. Entre la tercera y la cuarta escalera frente a la puerta. Un día de invierno en el cuál el sol había salido simplemente para hacerla enfadar con su presencia. Sabía que el ladrón lo esperaba desde hace poco tiempo, no tenía un abrigo sobre sus hombros y tampoco llevaba puesto un par de guantes o un gorro. Era un completo extraño a quien simplemente había aprendido a odiar. Pero antes de darle la oportunidad a Karen para emitir algun tipo de réplica, el extraño se acercó tímidamente y le dijo que se marchaba, para que nuevamente las cosas sean como antes. Con un beso cálido y profundo se despidió de Karen sin antes decirle que había llegado su momento de despertar.

Después de tres años, catorce días, quince horas, nueve minutos y veintiseis segundos de haber permanecido en estado vegetal, Dani había finalmente despertado. Lo primero que vió al abrir sus ojos, fue a ella jugar con el periódico local y un bolígrado color azul. Sin levantar la vista del diario, y con un sonido casi musical característico de la voz de Karen, le confesó a que después de tanto esfuerzo, ella también había encontrado la manera de viajar con él.

(Para ella que con su manera de no estar presente, siempre ha estado entre mis pensamientos…)

HACIA NINGÚN LUGAR

10991637_10152603084391360_8033934527631704399_oEste sueño empieza como se supone que empiezan los sueños cuando estás por despertar, o al menos como se espera que empiecen cuando estás dormido. Mi sueño parte contigo a mi lado, aunque mentiría si digo que te reconocí al instante, puesto que hace más de una noche, un día, un año o toda una vida, que no te he visto entre mis memorias. Pero sin embargo ahí te encontrabas, viajando conmigo hacia ningún lado, como lo hacen dos viajeros corriendo hacia el vacío, o dos amantes tomados de la mano huyendo al olvido.

Tu nombre, probablemente se me olvidó bajo el recuerdo de tu rostro, o simplemente se perdió en la belleza de tu ser. No importa en este momento recordarlo ya que pude llamarte mía en ese instante. Ese instante en que caminando por mi mente, recorrimos juntos hacia mi temor más grande con el único deseo de buscar placer, y llegamos a conocer el placer de sentir tanto temor juntos.

Esta vez quisiera empezar a contarte la historia partiendo por el final. Cuando acariciando tu cabello y aspirando el aroma de tu cuerpo, mi mundo se reducía a un solo instante de gloria, al sentir que nuestros cuerpos formaban un solo ser, mientras que nuestras almas daban paso hacia una dimensión reservada para quienes han encontrado el amor después de haberlo consagrado.

Y es en este momento que inicia nuestro viaje hacia ningún sitio. Jugamos con el tiempo y lo moldeamos a nuestro antojo. Empezamos a recorrer por el laberinto del pasado, intentando hacer memoria de los motivos que nos llevaron hacia ese lugar. ¿Qué es lo último que recuerdas?. Un camino, un sendero, una ladera de un hermoso paisaje, el frío, sobretodo el frío del lugar. Nos despertamos en este sueño estando solos, disfrutando nada más que del vacío silencio del firmamento que nos cubre. El terreno congelado bajo nuestros pies que nos obliga a caminar más rápido, siempre más de prisa, lo importante era lo que tenía que suceder. Recuerdo las largas horas de conversa, intentando callar el silencio que nos rodea y nos intenta despertar de nuestro viaje. Porque resulta que a este mundo de memorias escondidas no le gusta los viajeros eternos. Nos obliga a dejar de soñar, quiere que vayamos a hacer realidad estos sueños, pero no se da cuenta de lo lejos que nos encontramos, no entienda del deseo desesperado que nos llama a a estar juntos. Solo en este lugar podemos hacerlo. Solo aquí nos juntamos siempre a disfrutar a persar de que lo hayas ignorado.

Me preguntas cómo nos conocimos, porque en este punto hemos descubierto que empezamos a soñar estando juntos, siempre juntos. Rodeados del murmullo de las estrellas en el firmamento y el rocío de la mañana bajo nuestors pies, nos vimos en este lugar con la luna surcando la noche, cual viajera extraviada, y al mismo momento el sol quemando nuestras espaldas. El mundo era grande y pequeño al mismo tiempo mientras nos tomamos de la mano. Caminando, siempre hacia adelante, siempre sin rumbo fijo. Y al final simplemente estamos juntos, inseparables, y solos.

Y ahora me reprochas haber tomado tu imagen para vivir este viaje, no nos hemos conocido pero aún te hecho de menos. Quizá he cometido el error de permitirte que entres en mi mundo, porque ahora no puedo pedir que salgas. Hemos recorrido un camino que quizá jamás lo vuelva a transitar, al menos no con alguien más, porque tu escencia aún la llevo impregnada en mi alma. Y aunque me lo prohibas una y mil veces, no puedo dejar de desear tenerte a mi lado, ya que han pasado demasiadas noches desde que tu cuerpo dejó el mundo y apenas hoy volví a encontrarte.

Quiero despedirme ahora, y a pesar de que dudo volvernos a encontrar esta noche, simplemente te quiero decir que, sin importar del lugar en el cuál te encuentres, la distancia, el tiempo y el momento. Haber presenciado tu recuerdo entre este idilio me ha hecho recordar el motivo por el cuál decidí continuar con esta historia, mucho tiempo antes de haberla empezado o terminado, simplemente porque tu presencia permanecerá conmigo siempre.

LA RUTA DE UNA QUIMERA

11000426_10152741817306360_5900339084611726032_oVoy a comenzar diciendo que he soñado más tiempo que el que he estado dormido, porque para dormir basta con cerrar los ojos y al abrirlos te darás cuenta que has despertado; sin embargo, para soñar no es necesario estar dormido, ni estar despierto. Aún no se han definido reglas para soñar, así que en mi mundo onírico aún soy libre. En este punto debo decirte que mis sueños casi siempre son sueños de otros sueños, muchas veces terminan como se supone que terminan los sueños. Y en otras ocasiones jamás lo hacen como deberían. Pero generalmente inician en el lugar donde la realidad a penas se percibe.

Me pediste que te cuente si he tenido sueños recurrentes, y a pesar de que quisiera que así fuera, me temo que debo decir que no he soñado más de una vez el mismo sueño, mas aún debo confesar que el sueño es el mismo, simplemente el escenario y los protagonistas van cambiando. Es como una obra de teatro, donde se repite la misma escena ante un público diferente, solo que en este caso, muchas veces yo soy el público, y en otras ocasiones, soy quien recibe los aplausos.

Comenzaremos con el viaje a través de mi mundo. Empieza por percibir el silencio, no me refiero a ese silencio afónico que deja el vacío de las cosas que no existen, sino al silencio apático de lo que te rodea con aire envejecido por la soledad latente, el silencio frío del aire inundado de murmullos sombríos, de problemas a medio resolver y de recuerdos del día que han taladrado tu mente cada vez que vuelven a aparecer. En ese momento, justo ahora, es cuando podemos decir que acabas de entrar al primer mundo. El mundo de los sueños precipitados. Este es el mejor de los mundos existentes, casi todos llegamos a este punto, y es en donde nuestra imaginación dormida genera panoramas necesarios para apaciguar el dolor acumulado en la mente. Acá es donde la ansiedad es saciada y los deseos mundanos son alcanzados. No hay consciencia del pecado y por tanto la culpa no es un sentimiento que te atemorice. En este lugar formamos parte del elenco, somos quienes subimos al escenario o llegamos a preferir ser el público, en ocasiones somos los protagonistas y en otras simplemente pasamos a tomar el papel secundario. Muchas veces recibimos los aplausos antes de finalizar, y en otras simplemente nos da demasiado miedo continuar con la obra, que preferimos despertar antes del prestigio. No voy a ahondar mucho en este mundo ya que lo conoces tan bien como yo, y puedo decir que éste es el más susceptible a cambios, el escenario rotará constantemente, y viajarás como una troupe recorriendo los parajes necesarios para calmar tu mente agotada.

Al finalizar la obra y sentir que nada es suficiente, cuando tu mente exige desesperadamente un deseo que no puede alcanzar por los medios conocidos, busca adentrarse más profundo y prefiere ahondar su búsqueda de lugares inexplorados. ¿Has experimentado esa sensación agonizante  cuando llevas mucho tiempo bajo el agua y quieres salir a tomar aire fresco, sin embargo no lo haces solamente por el placer de conocer cuales pueden llegar a ser tus límites?. Cuando te sientas de esa manera y no estés dispuesto a salir del agua, entonces te puedo asegurar que ahora empieza el mundo de los sueños latentes.

Imagina un casa abandonada, tan hermosa y lúgubre al mismo tiempo, donde reina el silencio más profundo y la soledad abunda, donde una mesa grande, repleta de sillas, platos de cerámica y copas de vidrio llenan el salón que se encuentra atestado de cuadros, con imágenes de los momentos más memorables de tu vida, impregna esa imagen en tu mente, porque aquella no la volverás a visualizar, ya que para entrar a ese lugar, lo haremos a través de la trampilla de hierro oxidado que se encuentra en lo más profundo del calabozo de esta casa. Salimos a penas con el último despojo de aire en los pulmones, logras exhalar ese aire viciado que se ha acumulado en el cansado viaje que has recorrido hasta este punto, y empiezas a respirar el aire más puro que llena hasta la última célula de tu tan magullada alma. Tan placentero que resulta estar aquí, ¿lo puedes crees?. El olor a recuerdos impudentes y deseos prohibidos abunda en este lugar tan encerrado, y te avergüenzas de tenerlos escondidos sin ver la luz por el miedo de que escapen y no los puedas controlar, son como animales hambrientos, llenos de furia por haber pasado mucho tiempo sin comer. Sales despavorido de ese lugar, fingiendo que no reconoces lo que has visto, y esperar limpiar alguna vez ese cuarto tan lleno de memorias fermentadas por el pasar del tiempo. Aún pienso que debo dedicarle más tiempo a este lugar, ya que de aquí nace el problema y en el mismo lugar está la sanación.

Recorremos por mucho tiempo el  camino estrecho que nos separa de la siguiente habitación, pero antes de continuar, te cuento que no es la primera vez que vengo acompañado a este lugar,  ¿recuerdas lo de la obra de teatro?,  no podría seguir siendo una obra sin un elenco y un público, la diferencia es que en este lugar yo soy el protagonista, ya que es mi alma la que estamos explorando. Y obviamente, el elenco que te acompaña ya no será escogido por el azar o el placer, la necesidad y la desesperación se encargarán de hacer ese trabajo. Y el público, bueno, confieso que aún no he llegado a recibir los aplausos en este lugar, aunque me han llegado rumores dentro de las paredes de esta casa, de alguien quien atravesó más allá de los aposentos, y lo único que vio del otro lado es que no había más público que ella. Salimos de las cuevas del deseo y entramos a las escaleras que conducen al siguiente piso, son de madera de roble fuerte, talladas con la perfección de la mano del gran ebanista, el mismo que te puso en este lugar.

En su borde se encuentra el labrado de los sucesos de tu vida que te han definido desde la infancia, acentuando cada vez más tu personalidad, sin embargo al pasar los años te vas dando cuenta que el adorno de las escaleras tiende a estrecharse ya que no has conseguido compartir más experiencias con nadie más que contigo mismo. Si las puedes mirar, son hermosos los acabados que tiene la madera, pero sientes la tristeza de saber que solo hay una personas en ellos. El crujir de las tablas resuena en la casa, y sabes que aquella casa es apenas visitada, ya te lo había mencionado antes, en este mundo ni siquiera yo he logrado conseguir entrar más veces que las que puedo contar con ambas manos, pero aún así siento que la conozco mejor que nadie.

Una a una continuamos ascendiendo por las escaleras, muchas están gastadas por las experiencias traumatizantes que has tenido, hasta llegar a una en particular, que se encuentra completamente destrozada. Quisiera poder repararla, pero tengo miedo de destrozar las demás escaleras, además esta madera no es fácil de conseguir, se necesita de materiales que en este mundo no se encuentran, ya que la construcción de la casa se la realiza desde otro lugar, ¿ahora empiezas a sentir la magia de este encantador lugar?. Saltamos esa escalera, la bordeamos o simplemente damos una gran zancada y la ignoramos por completo para poder seguir subiendo.

Y llegamos a la puerta de los tres cristales. Existen tres cosas que realmente definen a una persona, y que al mantenerlas todas en armonía permitirían alcanzar una modesta felicidad. La razón, la palabra y el amor. Posiblemente es fácil enfatizar cada una de ellas ignorando las demás. Es muy sencillo abarcar toda la recompensa que trae ser un genio quien ha turbado su intelecto por una causa perdida, un poeta a quien se le ha exprimido toda palabra de su lengua, o un romántico a quien el corazón se le ha enjugado. Volvamos nuevamente a la puerta, en cada cristal puedes observar el paso del tiempo y las cosas que has hecho para alcanzar la ansiada felicidad. ¿Qué es lo que estás observando?. Lo sé, yo también me sorprendí la primera vez que lo vi.

Caminemos un poco por la alfombra teñida de los anhelos de tu corazón, es muy hermosa para ser una alfombra tan desgastada. Cada hilo trenzado con cada deseo frustrado, reprimido, conseguido o  turbado por el propio orgullo resguardado dentro de tu alma. Piensas que no es posible deshacer ese nudo que oprime muchas veces tu garganta cuando recuerdas el pasado que te atormenta por tus errores cometidos, el deseo de rectificar las equivocaciones es cada vez más urgente. Pero acabas notando que en cada intento errado de pensar en lo que pudo ser y no fue, tu alma sigue acumulando este enredo eterno sin solución posible. Pero que esta alfombra no te ponga nostálgico. Si la miras, pues realmente es hermosa, tu pasado ha marcado tu presente y gracias a ello eres la persona que eres hoy día. Así que no intentes cambiar ni un solo hilo de esta bella alfombra, más bien admírala tan solo un momento, pero no te quedes perdido con el peso de tu pasado. Y sigue caminando.

Aún quieres caminar conmigo ?. Podemos sentarnos un momento en la mesa del comedor. La cantidad de sillas es mayor que la cantidad de comensales, también lo notaste. Pero siempre están vacías, permíteme contarte algo. Hace mucho tiempo, cuando aún esta casa fue pensada para recibir a toda la familia, a la familia de mi familia, la tuya y de todos, sucedió algo, algo lo cambió todo. El ego de tu alma ha alejado a todos ellos,  la vanidad y el ansia por crear un mundo superior al de tu semejante, ha aislado tu casa del mundo común. Y por ende, tu mesa se ha vaciado. Pero las sillas bien tapizadas siguen bien recubiertas, limpias y esbeltas, ya que un día sabes que alguien llegará a cambiarlo todo. Lo siento, por mi mesa en  particular, no se ve como debería ni se siente como se espera. Hay varios platos utilizados previamente pero no ha sido limpiados. Hubo gente alguna vez, pero se han ido, y se han ido llevando toda esperanza de volver. Pero no está todo perdido, la inocencia y la humildad se puede recuperar. La inocencia para permitir que todos entren a tu casa y deje de resonar la soledad por todos los pasillos, pero más importante la humildad para levantarte y limpiar la mesa, prepararla nuevamente con platos limpios, para volver a invitar a quien pueda sentarse a disfrutar en tan delicioso banquete.

Nos estamos acercando al final, estoy seguro que quieres despertar, o al menos abandonar este lugar. Pero antes, tienes que recorrer la habtiación principal. Y como puedes ver, apenas la luz ha tenido el valor de entrar tímidamente a este lugar. Aquí yace solitariamente tu pasado, tu presente,  tu futuro, tus anhelos, tus tristezas, tus victorias y derrotas. Todo lo que eres se encuentra en este lugar, en cada pequeño espacio, en cada diminuta partícula de polvo flotando en el espacio infinito de esta habitación, todo es la muestra de lo que se mantiene dormido en tu interior. El problema y la solución, todo cómodamente recostado sobre el mismo lugar. Ahora tienes tú, y solamente tú, a quién quieres depertar. Pero esa decisión no la tomarás hoy, ni mañana. Esa decisión la tomaste mucho antes de haber entrado a esta casa.

Ahora quieres depestar, lo entiedo a la perfección. Salgamos a la ventana por favor. Es una corniza muy alta y la noche es oscura para un día como el de hoy. Un día muy bueno para despertar pero muy triste para dejar de soñar. Pero es necesario que despiertes. Necesito que abras los ojos para continuar con otro cuento. Aún no sabes cómo despertar ?. Lamento no habértelo dicho anteriormente. Simplemente tienes que saltar. Por supuesto, al vacío. No deberías tener miedo ya que todas las noches te ha sucedido lo mismo, te levantas de un salto de la cama con esa sensación de vacío profundo en el estómago. Acaso no sabías que cada noche saltas desde este lugar. Saltas con la esperanza de que la caída te despierte, te levante, te renueve, te devuleva a la vida. Con la ilusión de que el sueño simplemente haya sido eso, con la certeza de que fuiste valiente para continuar. Pero es tu decisión ahora. Quieres pasar el resto de tu vida conmigo, o te atreves a saltar de una vez ? ….

DIARIO DE UNA MEMORIA ROTA

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Etapa I – El resurgir del mal

MIÉRCOLES, 23 de Enero 

– 06:32 AM –

– Otra vez se dañó el despertador.

Levantarme y tomar una ducha, no fue suficiente para recuperar todas las energías que supuestamente debí haber perdido la noche anterior.

La verdad no logro recordar absolutamente nada de lo que había pasado ayer, ¿una fiesta?, ¿otro baile de la facultad?, ¿otra increíble velada junto a Samantha?, pues no tengo idea.

Pero de una cosa estoy completamente seguro. No conozco a nadie llamada Samantha, pero creo que recuerdo a Verónica, y tampoco fui a ningún evento social en las anteriores veinticuatro horas.

– ¡Dios, me estoy volviendo loco!

– Necesitaré otra taza de café.

– 06:54 AM –

– ¡Maldito reloj, cómo se pudo haber dañado justamente hoy!

El café estaba tan caliente que nuevamente insensibilizó completamente a mi boca, pero logró crear un efecto un tanto más poderoso. Me hizo recordar lo que había sucedido el día anterior.

Recuerdo que me desperté como de costumbre, tan solo que el despertador se había descompuesto, normalmente suele sonar a las 06:30 AM, pero ese día tardó un par de minutos en emitir ese estruendoso ruido que despertaría instantáneamente a todo el vecindario.

– Lástima que no tengo vecinos.

Salí de mi casa hacia la universidad, apenas llegué a la puerta la vi. Su nombre no lo recuerdo, pero por alguna razón me hizo recordar a una bruja.

– Que mala manera de iniciar una amistad.

Conversamos de varias cosas, demasiadas para mi gusto, muchas de ellas no tenían sentido. En fin, si lo que te interesa no es lo que sale de su boca, entonces no tienes mayor problema si no le prestas atención.

Al visualizar mi reloj y notar el retraso, solo se me ocurrió olvidar la conversa. Pero ella me tomó de la mano y me dijo algo un tanto extraño.

– Matt, no te preocupes por la despedida de ahora, cada mañana al despertar me volverás a conocer. Hasta pronto.

– Realmente estaba loca, pues ni siquiera me llamo así.

– 07:15 AM –

– Tengo clases de Física cuántica a las 07:30 AM.

Cinco minutos tardo correr hacia la avenida principal. Deberían darme un premio tomando en cuenta que prácticamente vivo lejos de la civilización.

Por suerte está el policía que siempre hace parar a los autobuses cuando uno se encuentra de apuro.

-Buen día Matt. Hermosa mañana para ir al trabajo.

– ¿ Trabajo ?. Ese hombre necesita revisar a un oculista. Seguramente me confundió. Pero es lógico que sufra de presbicia si pasa toda la noche dando tránsito en las vías.

– Por fin el autobús.

Pero no parece el que acostumbro normalmente tomar.

– No, esta vez no subiré.

Tengo un mal presentimiento.

– 07:30 AM –

– Buenos días señor Sorrento. Aquí traigo su auto. Que tenga un excelente día.

– ¿Verónica ?. ¿ Eres tú ?.

– No señor. Mi nombre es Samantha, no entiendo por qué siempre lo confunde.

– Nos veremos en la tarde. Adiós.

A veces la materia crea en el espacio intervalos de tiempos que suelen converger en un punto desconocido, ocasionando que cosas imposible empiecen a carecer de este significado. Entonces, lo imposible ¿ cuándo dejó de ser posible ?.

– 09:46 AM –

Voy en camino al baño que queda al final del pasillo de mi oficina. ¿ En realidad tengo una oficina ?.

Dos cuadros de Monet en cada una de las pálidas paredes adornan ligeramente tan magnífico lugar.

¿ Ahora entiendo de arte ?, algo extraño está sucediendo.

– Señor Sorrento, no olvide la junta que se llevará a cabo en quince minutos.

Como siempre, la hermosa secretaria que se encontraba en la oficina junto a la mía, una vez más tenía que sacarme de mis pensamientos.

En fin, recapitulemos lo que está sucediendo.

Según estas personas mi nombre es Matt Sorrento, soy el Gerente General de esta empresa, que por cierto aun no tengo idea de lo que hace, y conozco a una mujer llamada Samantha.

La puerta del baño, de abedul seguramente, por la belleza en detalles y magníficos acabados me permite pensar en que posiblemente soy la persona que todos dicen que soy.

Pero si en verdad soy esa persona, entonces ¿ quién solía ser aquel que vivía en mi mente hasta hace veinticuatro horas ?.

Tal vez fue tan solo un sueño de mi juventud, sí, eso fue, no hay otra explicación. Necesito un espejo.

– ! Por Dios !.

Cómo es posible que hayan roto el único espejo que se encontraba en este baño.

Uno de los miembros de limpieza acababa de propinar un golpazo con la escoba al espejo que se encontraba sobre los lavabos.

– Tengo que apresurarme a la dichosa junta.

Tomo una toalla y retiro el resto de agua que se quedó en mis manos.

Necesito saber quién soy.

– 12:03 PM –

Es más de medio día. Necesito comer algo.

Es una alegría poder salir al mundo real. Apenas parece que en la mañana tenía una vida distinta, un nombre distinto, un rostro distinto.

¿ Un rostro ?, es cierto, no he visto mi rostro desde que me levanté. Apenas ayer me había afeitado y mis ojos marrones totalmente ordinarios no eran razón para que las personas me miraran con tanta carencia de disimulo.

Una hamburguesa y un té helado fueron suficientes para calmar el estruendoso rugido que mi estómago emitía.

Los murmullos de las cuatro personas que se encontraban en el fondo del salón me empezaba a impacientar.

Tengo que hablar con la mesera.

– ¿ Samantha ? Qué está haciendo aquí. ¿ Acaso trabaja en este restaurante?.

– Claro que no. Le dije que nos íbamos a ver en la tarde. No lo recuerda.

– Pues en verdad sí. Pero cómo sabía que vendría exactamente a este lugar.

– Es usted gracioso señor Sorrento. Yo le pedí que almorcemos en este lugar. Últimamente se encuentra muy desorientado.

Posiblemente tenga razón, tal vez en la junta me lo dijo.

¿ La junta directiva ?. No recuerdo nada de esa junta.

Pero en el fondo de mi mente estoy seguro que asistí.

– Señor, ¿se encuentra bien?.

Tengo que fingir que todo está en orden.

– Sí Samantha, no se preocupe. Tan solo me incomoda que todas las personas me miren tan fijamente, es un tanto enfermizo.

– Pero qué esperaba que hagan. No es común ver al magnate más grande del mundo entrar a un restaurante universitario a comer hamburguesas. No entiendo por qué le agrada tanto este lugar. Aunque después de todo, usted acaba arruinar al mundo entero, puede ir a comer donde desee porque su dignidad no pudo haber caído más bajo.

– Se supone que eso me tenía que haber ofendido, pero me concentré más en el brillo azul que reflejaba el cristal de mi vaso al hacer contacto con mis ojos.

– 05:08 PM –

– Todos los hombres están locos, y el que no quiera reconocerlo, debe encerrarse en su cuarto y romper el espejo.

Casi había olvidado el incidente del baño de esta mañana, aquel hombre ya se encerró a romper el suyo, urgentemente necesito un espejo para poder mirarme.

Ya casi es hora de salir. Aunque en realidad puedo salir cuando lo desee.

No quiero ser la persona que todos piensan que soy.

Intentaré ser responsable por una sola vez en mi vida. Asumiendo que he llevado este estilo de vida desde siempre.

– Solo siete minutos más y saldré para mi casa.

Necesito dormir.

– 08:36 PM –

No soy consciente de cómo llegué a mi casa, peor aún, por qué me encuentro sobre una cama que fácilmente albergaría a todo un ejército.

A estas alturas del día no me importa.

Suena el teléfono.

– Espero sean buenas noticias.

O mejor que sea número equivocado.

– Hola Matt, los seres humanos al morir vamos a uno de dos sitios ficticios. Al cielo o al infierno. ¿A dónde se supone que te han enviado a ti?.

– ¿Con quién estoy hablando ?.

– Verónica, no reconociste mi voz. Siempre tan distraído mi querido.

– ¿ Dónde estoy ?.

Esto me estaba asustando.

– Lo mismo te pregunto Matt. Porque entre los vivos tus huellas no se encuentran. Pero tampoco estás entre los muertos. Respóndeme al amanecer.

Adiós.

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Estoy seguro que aun soy yo, aunque no quien solía ser.

JUEVES, 24 de Enero 

– 05:46 AM –

Un hombre había llevado al mundo al final de la civilización como la conocían y aparentemente había muerto. Pero de algún modo aún estaba vivo.

– Tuvo que haber sido una pesadilla.

Lexi, su esposa, se encontraba del otro lado de la cama. Dormía profundamente.

Su larga cabellera castaña, y su piel bronceada eran la razón por la cual había renunciado a su anterior empleo y ahora vivían en una cabaña junto a un vasto lago, muy alejados de la ciudad.

¿ Por qué hizo esto ?.

Prácticamente tenía todo y lo abandonó solo por estar junto a una mujer que apenas conocía. Al menos eso pensaba.

En ocasiones el corazón actúa por razones que la razón no puede comprender.

Era su mejor excusa para cada mañana no arrepentirse de haber renunciado a ser la persona que era.

Todavía era muy temprano para salir al trabajo.

En las mañanas, trabajaba arduamente en sus amplios cultivos, pero siempre a las once iba a la ciudad a atender su negocio de la cafetería cerca de la universidad.

Por la tarde bajaba a su laboratorio a realizar sus infructuosos experimentos. Los cuales en más de una ocasión habían concluido tan solo en otro desastre más.

Era hora de levantarse.

– He perdido completamente el sueño.

– 06:33 AM –

– Buenos días Tom. Nuevamente tuviste pesadillas.

Lexi había notado que me levanté muy temprano nuevamente.

Urgentemente necesito aprender a ser más sigiloso. ¡ Qué horror !.

– Hola Lexi. ¿Qué tal dormiste?.

– Desde que removiste el gran espejo que había en frente de nuestra cama todos mis sueños son más placenteros.

Era verdad. No tenían espejos en su cuarto ni en ninguna parte de la casa.

Seguramente era la obstinada campaña contra la vanidad que su esposa profesaba lo que había causado tal acontecimiento.

Y era extraño debido la belleza incomparable que tenía esta mujer.

En fin, la falta de un espejo no pedía echar a perder la delicadeza sutil que adornaba su hogar.

– ¿ Ya fuiste a despertar a Verónica ?.

Eso lo había tomado por sorpresa. Tenía que ser pura coincidencia.

Pero él no conocía a nadie llamada así.

Tampoco era tan idiota como para preguntarlo.

– No. Creo que necesita dormir un poco más. Todavía es muy temprano.

– Es muy temprano para alguien que no tiene nada por hacer. Pero tu hija hoy tendrá que defender su proyecto de investigación de la nueva vacuna que llegó a descubrir gracias al trabajo en tu laboratorio.

Así que tengo una hija, y si no me equivoco es casi de la edad que yo tenía cuando me gradué.

¡ Dios mío !. ¿ Qué edad tengo ?.

– 08:52 AM –

Mi hija aparentemente se parece a su madre. Ni siquiera en ella puedo observar mi reflejo.

Es angustiante.

Jess, la encargada de cuidar la cafetería, en la mañana me llamó para informarme que hubo un inconveniente con dos jóvenes y accidentalmente destrozaron la máquina de café.

Ahora voy a tener que ir antes a la ciudad.

– Extrañas plantas las que cultivamos en estos campos.

No conozco acerca de biología, pero estoy seguro que éstas no son plantas completamente comunes.

Posiblemente tiene algo que ver con mis descubrimientos.

Aunque en realidad lo que me urge descubrir es quién soy. La respuesta a ese enigma no la encontraré en estos cultivos.

– Señor Collins.

El cuidador de mis tierras me estaba llamando.

¿O me estaba gritando?

Pero cómo me ha llamado. Recuerdo haber tenido otro nombre.

Es cierto. Lexi me había nombrado de otra manera en la mañana.

Posiblemente solo lo había imaginado.

– Buen día Señor (no puede ser que haya olvidado el nombre de este hombre). Buenos días !.

– Señor Collins, tenemos un problema con las plantas de la zona restringida. Empiezan a mutar al entrar en contacto con los residuos de amoníaco que su hija desechó de su laboratorio.

Tiene que mirarlo urgentemente.

– En seguida me dirijo para allá. Tan solo voy a ver qué es lo que Lexi necesita.

En la entrada de la cabaña se encontraba Lexi con sus típicos jeans desteñidos y su cabellera despreocupada. La blusa blanca que se movía al compás del viento aumentaba aún más su inusitada belleza.

– Hola Tom. En realidad nunca me interesó saber qué es lo que haces en tu laboratorio ni lo que estás cultivando allá fuera. Tan solo no te olvides que cruzando esta puerta tienes lo que siempre quisiste, una esposa, una hija, una familia. Un hogar. Más no era lo que necesitabas. Pocas personas somos capaces de ver el alma de los demás, y déjame decirte que la tuya necesita ser saciada de poder. Tan solo no olvides que el poder otorga a las personas una falsa sensación de seguridad. Por favor, abre los ojos a la realidad y de una vez por todas entiende que no eres invencible.

– Por cierto, alguien te estaba llamando.

Se llamaba Samantha y me pidió que te diera un mensaje.

– 10:46 AM –

– El tráfico está terrible.

Espero no llegar tarde.

– 12:59 PM –

Ya llevo una hora tratando de tranquilizar a Jess.

Al parecer el incidente de la mañana la había perturbado un poco. Sus lágrimas empezaron a brotar al momento en que me rodeó con sus brazos.

Qué incómodo momento. Al menos nadie lo estaba presenciando.

– Jess, tranquilízate. Solo fue una máquina, no tienes de qué preocuparte.

Su perfume tan dulce mezclado con el tenue aroma de su cariño, me estaban empezando a producir un efecto somnoliento.

Mis piernas temblaban y mis manos perdían el rumbo en su delicada cintura.

Tenía que parar esto.

Pero ahí estaba, sus labios empezaban a acercarse tanto que apenas podía concentrarme en el ligero color rosa que los embellecían aún más.

Jamás había notado que sus ojos tenían un contorno azul cristalino alrededor del iris.

Mis labios no encontraron otro lugar donde posarse sino en su boca, y pudo haber pasado unos segundos, minutos, o posiblemente años, pero el placer de ese momento no había disminuido en lo más mínimo.

No supe lo que estaba pasando, no pude entender en qué momento la joven que se encargaba de mi cafetería se empezó a fijar en mí.

Había mil cosas que no sabía de ella.

Pero de algo estaba completamente seguro cuando empezó a quitarse los botones de su camisa de trabajo.

Esto tenía que parar.

– Lo siento mucho Tom, perdí un poco la cordura. Sé lo duro que debe ser para ti asimilar lo que está sucediendo.

– De qué me estás hablando Jess. Ya te dije que solo era una máquina que hacía café. No te preocupes.

No entendía por qué motivo se empeñaba a sufrir por una estúpida cafetera.

– Al parecer no lo sabe todavía, señor Collins.

– Jess deja el misterio y dime de una vez por todas lo que sucede.

– Tome mi celular y lea el último mensaje. Yo no soy capaz de decírselo.

Fui a la mesita donde se encontraban varios papeles dibujados con un pulso terrible y una pequeña grabadora que en ese instante tocaba una canción de un grupo que se encontraba promocionando su nuevo álbum.

Ahí se encontraba su teléfono. Demasiado lujoso para dejarlo tirado entre un montón de basura.

El mensaje que sobresalía en la pantalla me paralizó tanto, que ni siquiera tuve tiempo para pensar en lo que tenía que hacer.

Salir corriendo a casa a ver a Lexi era lo primero que se me ocurrió. Necesitaba estar con ella. Era mi último recuerdo.

Arrojé el aparato al suelo y salí de inmediato de la cafetería sin siquiera regresar a mirar a Jess. Pero alcancé a ver su reflejo y entre las sombras distinguí una lágrima de dolor caer por su mejilla. Y una voz dulce escuché a lo lejos cuando me marchaba.

– Ahora estoy segura que harás lo correcto Tom.

Fue lo último que pronunció antes de recoger su teléfono que aún mostraba el último mensaje de Verónica.

“ Hola Jess, soy Verónica. He decidido marcharme, no quiero ser parte de lo que sucederá. Lo siento, sé que nunca te pagué del capuchino de la otra noche, pero ese día no te pude encontrar en la cafetería. Siempre que voy tú nunca te encuentras. Acaso te escondías de mí. Ojalá mi padre te pague algún momento. Por favor dile que los resultados de la fórmula los tuve que esconder bajo el espejo que guardaba mi madre. Y dile que las estrellas no solo están en el cielo para iluminar. En realidad ya murieron hace muchos años pero aún las vemos decorar el firmamento tan llenas de vida. Así estaré yo, tan solo no debe perderse del camino porque muy pronto lo estaré llamando. Adiós ”.

– 01:37 PM –

– Todo tiene que ser una pesadilla. Debo despertar pronto.

Un mensaje acaba de llegar a mi celular.

“ Hola Matt. Muy pronto volveremos a encontrarnos. Estoy segura que ahora me prestarás más atención.

Atte. Samantha ”. 

Un par de gotas empezaron a chocar contra el parabrisas.

Qué conveniente. Empezó a llover.

– 03:18 PM –

– Si un oasis, desconocido en el desierto se seca completamente, no producirá dolor alguno en el caminante perdido, pues jamás lo encontró.

La pena de haber perdido a mi hija no era tan grande como para haber destrozado mi corazón debido a que apenas hoy supe que tenía una familia.

Qué difícil aprender a sentir cuando apenas puedes saber que estás vivo.

– No tengo el valor de acercarme a Lexi y afrontar lo que está sucediendo.

Peor aún, pedirle el espejo que Verónica había mencionado.

– Hola querido. ¿ Cómo te encuentras ?.

Lexi me había tomado por sorpresa. Pero su voz no sonaba triste.

Era más bien una voz llena de paz y calma. Sin prejuicios, sin problemas, sin un ínfimo rastro de dolor.

– Tu hija se ha ido y lo lamento mucho, se lo mucho que debes estar sufriendo.

Entonces Lexi no era su verdadera madre.

¿ Quién era Lexi ?. ¿ Quién era Verónica ?.

Esta vez tenía que armarme de valor y preguntarle directamente lo que tanto me estaba destrozando la cabeza.

– Gracias Lexi, pero quiénes fueron los padres de Verónica.

Lexi se sobresaltó ligeramente, pero pensó que debido a la noticia yo había empezado a delirar.

Asumió que era normal.

– Pues Verónica fue la hija única de la mujer a quien llevaron al manicomio la tarde que tú te cruzaste en su camino.

Su nombre era Samantha y esta mañana recibiste un mensaje de ella. No lo recuerdas Tom.

¿ Por qué no recuerdo nada ?. Qué sucede en mi cabeza.

– Tom ya despierta. Deja de vivir en tus pesadillas que este es el mundo real. Agradece que por ahora siga viva, ya que te aseguro que mañana al despertar posiblemente ya no esté contigo.

Mi hija murió. Y ahora tengo que encontrarla.

– Lexi, entremos a la casa.

– 07:48 PM –

– Todo este laboratorio es un completo desastre.

Era necesario averiguar lo que yo hacía todos los días aquí, y la razón por la cual Verónica había llegado a descubrir algo en este sitio.

Tan solo veía papeles desordenados, líquidos regados por todo el lugar, plantas y raíces cubrían el laboratorio.

Algo estaba fuera de lo común. Porque el desorden que había en el laboratorio no era en realidad eso.

Más bien parecía que alguien hubiera colocado todo en un lugar específico. Esperando a que alguien logre entender lo que se ocultaba en este sitio.

Entonces. Si me coloco justo en la mitad del laboratorio. Donde se encuentra la gran mesa redonda que no sé para qué la utilizaba, puedo observar que hay exactamente cuarenta y seis plantas alrededor de la mesa, las cuales se encuentran colocadas en trayectorias circulares formadas por las raíces de las mismas, y dentro de la mesa tengo cuarenta y seis hojas de cuaderno arrugadas y sesenta y un hojas de un libro de química.

Si la imaginación no me falla estarían representando a un átomo. Exactamente el átomo de paladio, pero el número de neutrones del paladio es sesenta.

A menos que hayan creado un isótopo del mismo al reaccionarlo con otro elemento.

– ¿ Pero cuál ?.

“ Empiezan a mutar al entrar en contacto con los residuos de amoníaco que su hija desechó de su laboratorio ”, fueron las palabras que aquel hombre me dijo en la mañana.

-Eso es. Mi hija lo descubrió.

Al conseguir esta reacción ha logrado crear una nueva forma de generar energía. No solo eso, si lo ponemos dentro de un ser vivo y lo sustituimos por la sangre entonces podremos reemplazar incluso a sus órganos vitales y por tanto evitar que un hombre llegue a envejecer ya que no serán sus células las encargadas de metabolizar las sustancias del organismo, sino el paladio enriquecido en la sangre se encargará de operar de igual manera que un ácido capaz de disolver todo lo que ingresa a nuestro organismo sin la desventaja de matarnos.

Eso era lo que por tanto tiempo dedicamos a este laboratorio. Era la verdadera razón por la cual me mudé a este lugar, eran las minas tan ricas en paladio que se encontraban bajo los cultivos. Todo por encontrar la cura a la muerte.

Lexi. ¿ Acaso ella sabía algo ?.

No creo que sea prudente contarle todo esto.

Y Verónica, ¿ por qué se había suicidado ?.

Pronto seríamos las personas más poderosas de la tierra, y ella tan solo decidió entregar a su vida a la causa por la cual tanto vivió.

– ¿Qué se supone que guardó bajo el espejo de su madre, si me entregó toda la respuesta de los experimentos ?.

– ¿ Y Samantha ?.

No. Ella no me importa ahora. Pronto tendré todo el poder como para encontrarle y hacerla desaparecer completamente de mi vida.

Subiré a dormir un momento.

– Hola Tom. Así que por fin entendiste el mensaje que te dejé a ti y a Verónica en su cuartito de experimentos. No entiendo cómo tardaron tanto en descubrirlo.

Ojalá tomes una decisión más valiente que la de tu hija.

Y Lexi se marchó del laboratorio mostrando sus delgadas piernas que sobresalían de su bata para dormir mientras subía por las escaleras.

VIERNES, 25 de Enero 

– 06:30 AM –

Y una hermosa mujer subía por las escaleras de un cuarto.

Fue lo único que recordaba del sueño antes que el despertador empezara a vibrar tan estruendosamente, que apenas lo escuché tuve que saltar a apagarlo por miedo a que pudiera caerse del velador.

– Es hora de alistarme para ir a la universidad.

Al momento de levantarme sentí que todo giraba alrededor. Mi cabeza empezó a dar varias vueltas y me sentía tan cansado como que hubiera vivido más de una vida en una sola noche.

Que sueños tan extraños había tenido. Lástima que todos se habían borrado de mi memoria en el instante en que me levanté.

Apenas recuerdo un par de nombres y algunas vagas ideas. Pero nada en concreto.

Una ducha muy caliente fue suficiente para olvidar completamente todo lo que había tenido en mi memoria al despertar.

Fui al espejo de mi baño para poder peinarme pero noté que se encontraba todo empañado por el vapor que se produjo al ducharme.

En fin, otro día más en la universidad con el cabello desordenado.

– Necesito tomar un buen desayuno porque hoy será un día difícil. Tengo examen de física cuántica y por la tarde clases de filosofía.

¿ Por qué tuve que coger esa materia ?. ¿ La vida después de la muerte ?.

– Tremenda ridiculez que enseñan.

Peor aún, la maestra Alexandra de la Vega, a quien le gusta que le llamen Lexi, ahora empieza a meterles tontas ideas de que el único objetivo del hombre es vencer un día a la muerte.

– Que desperdicio de mi talento y de mi tiempo tener que escuchar tales ideas absurdas.

Tengo diez minutos antes de salir a la parada a coger el autobús. Voy a ver un poco de televisión para ponerme al tanto de lo que está pasando allá afuera.

Cinco minutos tardo en pasar canales y encontrar uno que me llamara la atención.

– Está bien, tengo cinco minutos para ponerme al tanto de las noticias locales.

Todo es demasiado aburrido, hasta que anunciaron la venta de una cafetería cerca de mi universidad.

– Tengo un poco de efectivo en mi cuenta de ahorros. Jamás he tenido la necesidad de gastar en nada costoso desde el día que abandoné ese asqueroso lugar.

Aunque a penas tengo recuerdos de mi vida pasada.

Pero estoy seguro que mi cuenta bancaria soportará un retiro de la cantidad necesaria para dicha compra. Tendré que realizar una buena negociación.

La imagen de mi familia al abandonarme. Prácticamente me vendieron al mejor postor.

– Espero un día tener tantos nombres distintos, así jamás conocerán algo acerca de mi existencia. Si es que aún siguen con vida. Ya renunciaron a su derecho de ser padres cuando me abandonaron totalmente a mi suerte.

Pasaron ya casi diez minutos. Tomaré una decisión.

– Compraré la cafetería.

– 08:52 AM –

Los sueños no siempre muestran verdad ni esencia, y es casi imposible llegar a materializarlos del todo. Pero qué pasaría si un día te despiertas y te das cuenta que la realidad se materializó dentro de tu sueño, cómo sabrías si estas despierto o peor aún, en cuál de los dos sitios puedes morir y aun seguir vivo.

– No logro concentrarme en clases. Mi cabeza está a punto de reventar.

He tomado advil como cual si fueran caramelos. Pero no pienso ir a la enfermería.

Necesito tomar aire, y necesito dormir. Lástima que no puedo.

– Tengo que negociar de la cafetería en venta.

Tendré que buscar alguien que la atienda por mí.

– Hola Jake. Qué tal vas en tus proyectitos. ¿ Aún no logras crear algo que funcione ?.

Era Jess, apenas un semestre menor que yo, pero tenía un talento único para las matemáticas y la física.

Tenía una forma de ver el mundo a su manera y lo entendía mejor que nadie.

Lástima que detestaba estudiar.

– ¿ Qué tal Jess ?. Es un verdadero milagro verte en la universidad.

– Solo venía a avisarte que dejaré de venir. Conseguí un mejor empleo, en la cafetería cerca de aquí. Me dijeron que un tonto universitario la quería comprar y hoy será la negociación. Espero le guste para que me contraten hoy mismo.

– Jess. Yo compraré la cafetería hoy mismo.

De un salto rodeó mi cuello y me besó en la mejilla.

– Ahora estaremos más cerca Jake. No te podrás deshacer de mí tan fácilmente.

– 11:52 AM –

La cafetería ya es mía, y Jess es la nueva encargada.

Se supone que esta noche saldremos a festejar por esta increíble adquisición.

No logro entender la razón por la cual la vendieron. Normalmente está siempre llena y la ubicación es excelente.

Además con Jess a la cabeza esto funcionará de maravilla.

– Sí, saldremos a festejar.

Primero tengo que ir a dar ese examen.

– 03:45 PM –

No soporto el dolor de cabeza. Ya no me quedan tabletas en mi mochila.

Tengo que ir a mi casa.

– Primero visitaré a Jess.

En la salida de la universidad una mujer se encuentra gritando como loca, mientras una ambulancia del manicomio la está llevando.

– Pobre niña que se encuentra en sus brazos.

La mujer se percata de mi presencia.

– Ahí está. A él es a quien deben encerrarlo. Por su culpa todo el mundo perderá el derecho a morir. Él es quien está verdaderamente loco.

– Señora, ¿ cuál es su problema ?.

Mi asombro es tan grande que inmediatamente acudo a verla.

Es el único momento en mi vida, del cuál me arrepentiré por siempre.

– Matt, te dije que te encontraría siempre. Qué emoción me produce saber que de ahora en adelante tu despreciable vida será consumida por tu locura.

No creas que es la última vez que nos veremos.

– Señores, aléjenla de mi vista.

Los médicos la ingresaron dentro de la ambulancia.

-Esperen. ¿ Qué van a hacer con la niña ?.

– Un albergue cercano se encargará de ella.

Esa idea no me gustó en lo absoluto, ver a esa niña me recordaba la cruel infancia que yo tuve, crecer sin el recuerdo de un padre o una madre, sin tener idea de sus nombres y sobrevivir a la cruel vida en un laboratorio.

– Yo me encargaré de pagar todos los gastos que se necesiten para su cuidado, pero deberá cuidarla de manera especial.

-Regresaré por ti. Y con un beso en la frente me despedí de ella.

Espero que este día no lo recuerdes jamás.

Muy pronto nos volveremos a ver. Verónica.

– Es usted muy generoso joven.

– Solo tengo una pregunta.  ¿ Cuál era el nombre de su madre ?.

– Samantha Hawkins

– 06:45 PM –

No tengo muchas ganas de salir a festejar con Jess, mi cabeza no ha parado de dolerme desde la mañana.

– Que pesadilla.

El teléfono empezó a sonar.

– Hola Jake. Ya estás listo. En diez minutos paso por ti.

– Sí Jess, pero creo que sería mejor.

Me había colgado el teléfono.

– No queda otra salida. Al final de cuentas tan solo es otra fiesta más.

– 11:59 PM –

Definitivamente Jess es una mujer increíble, no logro entender cómo fui capaz de ignorarla tanto tiempo.

No estoy seguro si fue la mejor decisión haber empezado a tener una relación amorosa con ella, debido a que ha sido mi mejor amiga desde que ingresé a la universidad a realizar mi doctorado, pero ya no hay marcha atrás.

Fue demasiada la mezcla sublime entre belleza, inocencia y diversión las causantes de la inhibición de mis sentidos y la pérdida de la razón al momento de rendirme ante el sabor de sus labios y la firmeza de sus pechos que rozaban mi cuerpo.

En realidad es un milagro que en este momento no se encuentre conmigo en esta misma habitación.

Mi desmayo la asustó y me trajo inmediatamente a mi departamento.

Qué conveniente.

– No entiendo por qué tengo demasiado sueño.

Y nuevamente mi cabeza está estallando, empiezo a tener extrañas visiones de un futuro que ya lo vi en mi pasado.

Estoy empezando a delirar.

Mi mente empieza a cambiar, ligeramente empiezo a olvidar a Jess, se me escapa de mi mente el aroma a su cabello, el perfume en su cuello. La estoy empezando a perder.

Una memoria rota de alguien que traicionó a la humanidad por el ansia de poder, atesta mis ideas.

Qué tengo que ver con toda esa situación.

Lágrimas empiezan a rodar por mis mejillas de tanto dolor.

Tenía que haberme dormido cuando el sueño me había llegado.

– ¿ En dónde me encuentro ?.

– Bienvenido a mi mundo onírico Matt Sorrento. Ahora estás bajo nuestro dominio, y mientras no logres encontrar la manera de morir seguirás vagando en este mundo de muertos inmortales.

Sabía claramente que era la voz de Samantha.

– Tres vidas y una misma mujer.

Al menos sabía que alguien más estaba destinado a morir conmigo.

Suspiré.

Etapa II – El retrato del hombre sin rostro

Cuando el derecho de vivir ha muerto y el permiso de morir no existe, la esperanza es puesta a prueba para encontrar la verdad y decidir si aspirar el placer de caer en el sueño eterno o luchar por mantenerse vivo.

Querido diario:

Tom Collins era uno de los cientos de nombres con que lo conocían. Particularmente prefería llamarlo papá.

El recuerdo más valioso que tengo de mi infancia fue cuando apenas empezaba a caminar. Una tarde de invierno mi padre me llevó al parque y ahí descubrió a una hermosa mujer, en realidad la re descubrió ya que hace mucho tiempo se habían conocido. Jamás me contó la historia completa, ya sabes cómo son los padres.

Su nombre era Alexandra, tan hermosa como un ángel pero tan perversa como el demonio, en ese entonces tan solo aprecié la belleza, era apenas una niña y mi padre solo me enseñó a ver el lado bueno de las personas. Solía decirme que la tristeza y el dolor ocultan delicadamente el amor que todos llevan dentro, entonces era cuestión de ver más allá de las barreras. El problema es que esa mujer tenía una gran muralla atravesada en su alma, que mucho tiempo después logré descubrir que era maldad pura.

Pero a pesar de todo fue un día especial, porque el triste y solitario corazón de mi padre al fin encontró consuelo al ver a esa mujer.

Con el pasar del tiempo aprendí que la vida es solo una ilusión, una burla de la naturaleza, o al menos es lo que mi madre me hizo pensar, el misterio de la vida tan solo se resolvería al descifrar el enigma de la muerte, pero honestamente pienso que la muerte no tiene ningún misterio, es tan simple, es tan tangible, es placentera, es lo único que motiva a que la vida tenga sentido.

Pero mi madre jamás lo comprendió. Y lo más triste, es que mi padre fue seducido por ese engaño.

Quizá esto sea lo último que te escriba mi viejo amigo, hoy debo morir, apenas tengo un par de horas antes de que la vida me consuma manteniéndome viva eternamente, soy la última persona mortal que no ha sido infectada aún por ese fastidioso veneno y tengo en mi sangre la cura para la vida, aunque no lo puedas creer, vivir ahora se ha vuelto toda una enfermedad, un mal que ataca el alma de las personas, porque la muerte nunca será vencida, posiblemente ahora no sea capaz de destruir el cuerpo, pero se está apoderando del alma, la esencia de cada ser, el equilibrio natural es lo que anhela la naturaleza, cómo apreciar un día soleado si no se ha estado bajo una tormenta, cómo regocijarnos de alegría sin antes haber llorado de amargura, cómo valorar el sentimiento del amor sin haber conocido el odio, cómo es posible vivir sin la esperanza de un día estar muerto. 

Ahora lo entiendes verdad.

En mi sangre se encuentra la cura, lo importante no se halla en la piel, la sangre lleva todo, ahí está la maldad y la bondad, por ella viaja lo necesario para estar vivo, cada célula, cada rincón de nuestro cuerpo es bañado con tan deliciosa sustancia llena de vida, pero en mi caso llena de muerte, la maldad de la humanidad no se encuentra en ningún lado sino dentro del corazón, si nuestra esencia es malvada entonces todo nuestro cuerpo lo será, la sangre no perdona, la sangre no se olvida de nada, y todos deben beber de mi sangre para ser sanados. 

Pero antes, antes de partir al otro lado necesito darle un mensaje a mi padre, él tiene que saber algo muy importante acerca de Samantha, mi verdadera madre, la única esperanza, la verdadera razón por la cual la humanidad será salvada.

Ella nació de las entrañas de la naturaleza, vino al mundo con el propósito de engendrar en su vientre a la única heredera del espíritu mortal. Ahora lo entiendes mi querido amigo, la muerte es mi verdadera madre, como te lo dije, la naturaleza siempre busca el equilibrio, y ahora mi madre tuvo que encarnar un cuerpo para traer esperanza.

Mucho tiempo desperdicié para encontrar la cura para el problema de la vida eterna, tanto tiempo perdido, eso me entristece, cómo fue posible que no haya podido notarlo, que yo llevaba el antídoto en mi cuerpo. Anoche mi madre me habló en sueños para contarme la verdad, solo ahí pude notarlo. El poder que tiene ella para llevarme a su mundo onírico es lo que me mantenía siempre feliz en este infierno.

Ahora solo espero que un día mi padre te encuentre querido diario, para que puedas revelarle todo lo que te he dicho, pero no puedo contarte donde estará mi cuerpo mortal porque eso es un misterio aún para mí., y quiero reunirme con mi madre para finalmente cumplir con nuestra misión, porque tiene un plan, algo tan perfecto. Pero para eso mi padre tiene que romper sus memorias, él tiene que viajar con……..

Y faltaba un trozo de papel, que alguien lo había arrancado desde un extremo del hermoso diario que pertenecía a Verónica.

Eso enfadó demasiado a Lexi.

No se muere con dignidad, se vive con ella. Pero qué sentido tiene vivir si el propósito se ha perdido.

Fue la frase que resaltaba en la parte frontal del diario.

SÁBADO, 26 de Enero 

He tenido el sueño más extraño de mi vida, o posiblemente la vida más extraña en un solo sueño. Muchas vidas han transcurrido desde que dejé de vivir en la zona de los muertos y ahora muero estando la zona de los inmortales. Estoy en un mundo donde soñar es tan peligroso como no hacerlo, he perdido la esperanza en lo único que esperaba que nos salve.

Y las cosas están peores. No he despertado aún.

– 07:00 AM –

¡Completamente loco! Mi padre ahora me despierta en la mañana solo para decirme que acaba de encontrar la solución.

– ¡Verónica! Cómo puedes seguir durmiendo. Ya levántate niña.

Había sido demasiado placentero mi sueño. Y la solución a qué exactamente.

Espero que sea la solución para alejarse de la bruja de Alexandra.

– En un minuto papá.

Tardo más de un minuto y me pregunto qué fue exactamente lo que  había soñado la noche anterior.

Mi padre tenía varios nombres, tenía varias vidas, apenas recuerdo su vida en una universidad, su romance con Jess, de lo cual espero no sea solo un sueño, pero no conozco a ninguna mujer con ese nombre.

– ¿Qué es eso tan importante que tienes que contarme ?.

– Al fin se encuentra lista la fórmula que habíamos buscado incansablemente. Seremos capaces de detener a la muerte y al fin el mundo podrá sentir la libertad de vivir sin la penosa preocupación de despedir a sus seres queridos.

– ¿Pero de qué estas hablando papá?.

– Que he encontrado la cura para no morir Verónica. A eso me refiero.

Mi padre tenía ideas muy extrañas últimamente, pero confío en que su nuevo experimento no vaya a traernos demasiados problemas a futuro. Después de todo, qué tenía de malo vivir para siempre.

– 11:00 AM –

Su laboratorio se encontraba repleto de varios artículo, muchos de los cuales parecían haber salido de películas de ciencia ficción, pero él era Matt Sorrento, uno de los genios más grandes de la historia y eso bastaba para justificar que tenía acceso a cuánto él deseaba.

– Hija, al fin has llegado. Mira, acércate a la pantalla. Sé muy bien que estás familiarizada con este proyecto porque te he visto indagar en mi investigación.

Yo creía que no lo sabría jamás. Espero que no se haya percatado de que mi único propósito era destruir su tonto experimento.

– ¿ Por qué dices eso padre ?.

– ¿ Acaso no es cierto ?.

Responder con otra pregunta. Siempre astuto a la hora de conseguir respuestas.

– Si tu lo dices.

Por suerte yo había heredado el mismo talento para salirme con la mía.

– Eres imposible Verónica. Pero en fin. Me alegra tenerte aquí. Ahora mira a la pantalla un momento y dime lo que ves.

– Veo a las células que se mueren, y no dejan de desaparecer. Pero, cada vez que una muere, nace otra similar.

¿ Qué es lo que está pasando padre ?.

– He creado vida después de la muerte Verónica. Pero tiene un problema, luego de un cierto número de iteraciones del proceso, todo se desestabiliza y las células empiezan a mutar. Necesito encontrar la solución a este problema.

– Desde hace mucho tiempo que he tenido algunas ideas al respecto. Pero hoy no será el día para compartirlas. Lo siento papá.

– Pero claro que lo debes sentir.

La pequeña niña genio.

Lexi había entrado al laboratorio. Siempre tan hermosa y siempre tan perversa.

– 01:00 PM –

Lexi era malvada. Pero por alguna extraña razón. Era como mi madre.

– Buen día querida Verónica.

Lo había dicho con el tono más envenenado que podía salir de sus labios.

– Lexi. Tu ya lo sabes. Así que dejemos de fingir.

– Que tú y tu padre están perdiendo el tiempo jugando a los científicos en esa bodega.

– Porque tú ya conoces la respuesta, o me equivoco.

– Así es. ¿ Cómo lo llegaste a saber ?.

– Porque desde el comienzo fue esa tu idea. ¿ Tanto miedo le tienes a morir Lexi ?. O a caso ya estabas muriendo y necesitabas que mi padre hiciera el trabajo sucio para que te salvara y condenara a toda la humanidad.

– Ten cuidado a dónde quieres llegar niña que puedo no ser tan amable como he sido hasta el momento.

– Pero sabes que la fórmula aún no es perfecta del todo. Y yo tengo lo que hace falta para culminar todo.

– No seas ridícula. Hoy he tenido el mejor sueño de mi vida y pude ver que la fórmula se completaba y tu padre empezaría a ponerla en el ambiente sin siquiera saberlo.

– Lo sé Lexi. Pero algo te aseguro. Aún no es perfecto tu plan. Te apuesto a que no va a funcionar porque aún te falta algo.

Eso último lo había dicho con demasiada rabia que esperó que Lexi no siguiera con el tema porque terminaría diciendo todo lo que posiblemente no tenía que salir de su mente.

– ¿ Crees que tu padre debió llamarse Tom ?. Sueñas mucho hija.

El magnate que destrozará el mundo entero. ¿ Es un nombre digno de un símbolo para la humanidad no lo crees ?.

– Ahora necesitaba hablar con  su padre.

– 07:00 PM –

– Papá, ¿ te puedo contar algo ?.

– Respecto al experimento, dime que no lo has estado estropeando a propósito.

Mis mejillas se pusieron de un color muy rojo y me sentí avergonzada.

– Bueno, creo que de eso, no es de lo que quería hablar. Al menos no por ahora.

– ¿ Entonces de qué se trata hija ?.

– Tuve un sueño extraño padre. Tú habías hecho algo muy terrible, el mundo entero te quería pero había personas que te detestaban y decían que habías vendido el mundo.

– Pero qué dices hija. Si sabes muy bien que desde que te conocí, jamás he abandonado este lugar. Qué cosas malas pude haber hecho.

No estaba totalmente convencida.

– Tienes razón padre. Aún así. Me siento intranquila. Creo que Lexi no es buena persona.

– Eso no tiene nada que ver con tu sueño, ¿ o si ?.

– Claro que no, pero ella no me agrada. Hay una mujer que recuerdo haber visto en el sueño. Y se parecía mucho a mí. Dijo que se llamaba Samantha.

Matt fue tomado por sorpresa y no pudo evitar palidecer y su cuerpo se dejó caer en una silla cercana.

– La conoces verdad. Ahora padre, necesitarás una buena excusa para justificar el hecho de no haberme hablado jamás de mi madre.

– 09:00 PM –

– ¿ Donde crees que estamos ahora ?.

– ¿ A qué te refieres padre ?. Parece que te afectó demasiado haber hablado de mi madre.

No te preocupes. Ya sabía que era adoptada.

Pero no entiendo las razones que tuviste para haberme involucrado en tu vida.

– Sentí que eras mi hija desde el primer día que te vi. Y aunque no pueda explicarlo puedo asegurar que estamos conectados.

– Basta papá, no te pongas melancólico y mejor salgamos a caminar. Quiero mostrarte algo.

Matt no sabía exactamente hacia donde se dirigían, hasta que logró ver por completo la gran puerta de su laboratorio.

– Entra papá. No tengas miedo.

Eso era exactamente lo que Matt sentía en ese momento. Su hija tenía algo diferente.

– ¿ Dónde crees que estamos ?.

– En mi laboratorio por supuesto.

– Cierra los ojos y nuevamente responde. ¿ Donde crees que estamos ?.

– Padre. La cura para la muerte la descubriste hace mucho tiempo en otra vida. No la mía exactamente. En un recuerdo tuyo pero no mío. Todo este tiempo te he estado ayudando, sin que lo supieras, para que logres cambiar lo que hiciste. Pero Lexi, ella se ha encargado de regar el virus por doquier. Es perversa. Y ya no tengo tiempo para continuar. Pero algo le falta a ella, su arrogancia la destrozará. En pocas horas tendrás que continuar sin mi, pero no estarás solo. Lo siento padre, veinticuatro horas al día no son suficientes para salvar al mundo. Pero con ese tiempo basta para empezar por cambiar nuestras decisiones. Ya mismo es hora así que abre los ojos para poder despedirme.

Pero ya fue tarde, y Verónica tan solo fue un recuerdo vago de su mente.

– 11:50 PM –

– ¿ Donde crees que estamos ?.

Te has mirado en un espejo últimamente Tom,  Matt, Jake.

¿ Con qué otro ridículo nombre piensas disfrazarte hoy ?.

Piensas que te has escondido de mí, cuando has pasado toda la vida ocultándote de ti mismo. En serio crees que puedes separarte de mí.

Matt estaba perplejo pues no reconocía la voz que le hablaba. Pero le resultaba muy familiar.

– Es hora de que tomes el espejo. Crees que es una casualidad que te lo haya dejado, o en este punto debería decir, que lo hubiésemos dejado.

Tom seguía sin decir nada, pero la miró fijamente. Su voz le gustaba.

– Mírate al espejo y dime lo que ves.

El espejo fue colocado frente a su rostro. Y lo que vio no le gustó en lo absoluto. Entonces Tom al fin se atrevió a hablar.

– No tengo rostro.

Veo mis ideas, veo mi pasado, veo a mi familia y te veo a ti. Pero no veo mi rostro. ¿ Qué significa esto ?.

– Al despertar en la mañana sientes la preocupación de que no recuerdas el sueño. Es muy común verdad. ¿ Recuerdas la ropa que utilizabas ?. ¿ El corte de cabello que traías ?. ¿ Recuerdas haber visto tu reflejo por casualidad ?. ¿ Recuerdas siquiera estar consciente que eras tú el protagonista de tu sueño ?.

Ahora te voy a decir algo y espero que lo escuches con atención.

– ¿ Acaso sigo dormido y tengo otro sueño ?.

– Llevas dormido más tiempo de lo esperado pero menos de lo necesario, ahora llevas ventaja a Lexi. La muerte de nuestra hija te ha dado un camino alternativo. Ahora aprovecha y ven a buscarme, y junto con nuestra hija resolveremos este misterio y devolveremos el rostro a quien posee la cura.

– No entiendo lo que me dices. ¿ Verónica es nuestra hija ?. Ni siquiera te conozco.

– Nos conocimos en tu sueño y en el mío. Llevaba tiempo en el psiquiátrico y probaban en mi cuerpo varias drogas experimentales. Y un día caí en un sueño tan profundo.  Y te vi. Y tu me viste.

Prometimos no despertar jamás pero cuando nació Verónica, tu ya habías vuelto a la realidad. Luego me llevaron a otro manicomio creyendo que un interno me había violado. Nadie entiende que mi hija, nuestra Verónica , ya estaba en mis entrañas cuando había despertado.

Matt apenas creía lo que escuchaba. Era una locura.

– Verónica nació en el único mundo donde tu medicina no funciona y ella posee el don de morir. De morir de verdad y seguir viviendo. Ella es la hija del hombre que destruyó el mundo y el único que puede salvarlo. Es tu hija Matt y ahora empieza a despertar y ven a buscarnos.

– Pero, ¿ dónde están ?.

– Tu amada esposa conoce el camino y en sus recuerdos podrás encontrarnos.

Solo tienes que dormir en su mente.

– ¿ Cómo puedo dormir en su mente ?.

Todo se llenó de luz con el alba de la mañana. Y una mujer radiante con su traje de duelo entró a la habitación.

DOMINGO, 27 de Enero 

– Nuevamente estas hablando solo Tom. Te aseguro que vas a tener el mismo destino que tuvo tu hija.

– Hola Lexi. Ahora vas a tener que llevarme con ella.

– 10:00 AM –

– ¿ Qué es lo primero que recuerdas al despertar ?. La vanidad ha dominado tu mente al convencerla de que somos los dueños de nosotros mismos, te crees tan poderoso pensando que tienes el control, creyendo que al caer la noche y cerrar tus ojos, un nuevo mañana vendrá a darte una segunda oportunidad. Nuestro mundo está muy lejos del tuyo, y acá las reglas son diferentes.

Ustedes lo han invadido y lo han degenerado. Les dejamos entrar porque creímos que eran diferentes. Permitimos que su esencia habitara con nosotros, mientras sus cuerpos se restauraban como simples máquinas. Ahora, las cosas serán diferentes y hemos tomado la decisión. No cometeremos el mismo error y es nuestro momento de salir a la luz.

Te aseguro que al abrir tus ojos, mi rostro lo olvidarás por completo porque simplemente así es como lo he decidido yo.

Entonces te vuelvo a preguntar.

¿ Qué es lo primero que recordarás al despertar ?.

– Lexi, te encuentras muy callada esta mañana. La indiferencia nunca ha estado en la lista de tus cualidades.

Nos dirigíamos en mi auto, y a pesar de que Lexi lo conducía, sentía que yo lo dirigía.

– Tuve una pesadilla. Eso es todo.

– ¿ Y qué es lo que recuerdas ?.

– Absolutamente nada. Nada coherente al menos. Ya sabes cómo funciona esto de los sueños.

– No en realidad. Cada vez los entiendo menos.

Ambos miraban fijamente la lluvia caer en el parabrisas de su auto, un semáforo los detuvo un momento y suspiraron. No tenían prisa por llegar a tiempo.

Fue un suspiro sincronizado.

– 12:00 PM –

– No entiendo cómo lo descubriste. Apenas sabes de física, biología o alguna ciencia exacta. A mí me tomó varios años entender mi propia investigación.

Habían parado para comer algo en el camino, mientras cargaban combustible a su coche. La lluvia había cesado considerablemente y todo el ambiente se había tornado frío.

– Prefería que ignorases acerca de mis conocimientos y mi formación académica. Así sería más fácil trabajar sin que te entrometieras en mis asuntos.

Pero no puedo decir lo mismo de Verónica. Ella era astuta y me conocía lo bastante bien.

Eres demasiado noble Tom.

Era la primera vez que sentía que Lexi se abría de manera espontánea y sincera. Se sentía bien estar a su lado.

– ¿ Por qué lo hiciste ?. Yo no quería propagar el virus sin antes estar seguro de las consecuencias que eso traería. ¨ Aeternam¨ cambiaría la vida de todos. Quería que cada quien tuviese el control sobre cuando querían que terminara todo, y tú les has privado de ese derecho. Ahora todos han muerto. Qué pasará cuando el mundo ya no soporte el peso de tanta gente.

Lexi se llevó las manos al rostro y apenas podía hablar.

– Yo tan solo quería que todos pagaran por lo que te hicieron Tom. Te criaron como una rata de laboratorio, eras un experimento para el mundo. Sabía lo que eso te había atormentado pero no tenías el valor para defenderte.

Yo hice lo que tu corazón quería hacer.

– ¿ Cómo lo sabes ?. Lexi, por qué sabes eso de mi pasado. Ese secreto murió con ese infierno.

Lexi nuevamente rompió en sollozos.

– 02:00 PM –

Faltaban cerca de cuatrocientos kilómetros antes de llegar a su destino. Lexi estaba cansada de conducir, así que Tom tomó su lugar.

Pero parecía que todo continuaba de la misma manera.

– ¿ Y qué es lo que sigue ahora ?.

– Tú seguirás conduciendo por este camino hasta que lleguemos.

– Me refiero al hecho de que todo el mundo nos odiará. Viviremos eternamente en una humillación y desprecio cuando al pasar los años la gente se de cuenta que la vida empieza a perder sentido. Se aburrirán de estar vivos. Ya no tendrán nada más por hacer, nada por qué luchar, nada por qué vivir.

Morirán en vida y así pasarán el resto de sus días.

– Ese no es el verdadero problema Tom. Tu hija se dio cuenta de algo peor. Antes de morir dejó una carta, y hablaba acerca de su madre y otros asuntos acerca de la cura y su sangre.

Tú sabes que su cuerpo jamás fue encontrado, y después de pensarlo tanto por fin he encontrado la respuesta.

El mundo no volverá a dormir.

– Y me imagino que unas horas de falta de sueño podrán a todos de mal humor.

Tom intentó apaciguar las tensiones creadas últimamente tomándose con un poco de calma el asunto.

El efecto fue todo lo contrario. Lexi se enojó y paró el auto de inmediato.

– Sal del auto.

– Lexi, solo era una broma.

Tom no sabía por qué motivo se había alterado. Pero no quiso discutir con ella.

Y bajó del auto.

– Dime a cuántas personas ves por la calle. Mira sus rostros.

– Bueno. Al parecer son muy pocas, debido a que la carretera está alejada de cualquier lugar público. Y sus rostros, son solo rostros.

– Cierra los ojos y trata de recordar al camarero del lugar donde comimos.

Tom hizo un esfuerzo grande para intentar llevar a su mente la imagen de ese hombre un poco pálido, con la barba desarreglada y casi sin cabello. Estaba seguro de que tenía su imagen fija.

Y nuevamente abrió sus ojos.

Lo que vio no le gustó en lo absoluto.

– El hombre que está parado esperando el autobús. El que aparece en ese ridículo anuncio de crema de afeitar.

Y todas las imágenes llegaron a su mente como una estampida de animales, todas las personas, que había cruzado en ese día, eran los mismos en cada momento de sus recuerdos.

– Tom. Puedo asegurarte que estamos dormidos. Pero no tengo la certeza de saber en el sueño de quién.

– 06:00 PM –

Ahora lo había entendido todo. Sentía que llegar era demasiado importante en estos momentos. Él tan solo había querido darle un regalo al mundo y muy pronto todos pagarían por el error de Lexi.

El error de ambos.

Con el pasar del tiempo, la gente no dormiría. Cerraría los ojos y pensaría que está soñando, y al despertar no se dará cuenta de si es la realidad o aun siguen dormidos, la mente evolucionará y necesitará vincularse con el mundo onírico de cualquier manera, y pasará el tiempo, quizá un año, diez años, hasta que su mente pierda la noción de la realidad.

El cuerpo evolucionó para trabajar mientras la mente duerme, restaurar tejidos, relajar los músculos, renovar la Rodopsina, disminuir el incremento de Cortisol, evitar fallos cardíacos y mejorar el sistema inmunológico.

Mientras todo esto sucedía, la mente viajaba a un mundo donde podía convivir con lo seres del mundo onírico, pero el tiempo era limitado, cuatro segundos antes de despertar, era lo acordado desde los orígenes de la evolución, y eso era suficiente para despertar con ideas nuevas y más lúcidas.

Y ahora eso cambiaría, la mente desesperadamente intentará entrar a ese mundo, sin permiso, como un sediento en un oasis del desierto, decidirá extraerlo todo, y en ese mundo, el control será de alguien más.

Y será ella quien decida.

Siempre ha sido ella.

– Parece que ya hemos llegado.

Un gran centro de rehabilitación mental se encontraba frente a ellos. Lúgubre y solitario. Tom estaba seguro que ese viaje terminaría pronto. Todo terminará pronto.

Lexi sujetó su mano con fuerza.

– Quiero que sepas Tom. Que a pesar de todo siempre estaremos juntos.

– 08:00 PM –

El hospital psiquiátrico era un lugar traumatizante. Aunque estando con Lexi a su lado, sentía que ese lugar le proporcionaba una paz que no había experimentado antes, pero la veía con un poco de tristeza.

–  En el fondo somos muy similares Lexi.

– También lo he notado.

Por un momento creía que solo yo me estaba sintiendo algo melodramática.

– En serio Lexi. Creo que no somos tan diferentes. Ambos sabemos lo que queremos, solo que tú conoces la manera de alcanzar los objetivos sin tomar en consideración la barrera de la decencia y humanidad. Haces cosas que yo jamás las haría, pero que originalmente han sido ideas mías.

– ¿ Me dices que tu eres el genio y yo soy quien hago el trabajo sucio ?.

Tom quería camuflarlo con sutilezas pero Lexi era demasiado perspicaz.

– Lo que quiero decir es que ambos estamos en sintonía.

– Mejor cállate. Que ya hemos llegado. Y no quiero que esta loca piense que estamos más volados que ella.

Entraron a la sala donde una mujer ciega los clavaba una mirada vacía desde la pared opuesta. No decía nada. Pero no apartaba sus ojos sin brillo de ellos.

– Jake sentía que esos ojos atravesaban su alma.

– Lexi sentía que esos ojos atravesaban  su alma.

Ambos lo sentían al mismo tiempo a pesar que la mujer no había movido sus ojos ni un milímetro.

Se levantó y se acercó despacio. Se sentó frente a ellos, pero aún no se decidía a hablar.

Samantha estaba esperando el momento adecuado. Había esperado casi veinte años.

Podía esperar unos minutos más.

– 10:00 PM –

La noche empezaba a ponerse muy helada y Tom involuntariamente metió las manos en sus bolsillos con el afán de encontrar calor, y sintió que tenía un trozo de papel, donde resaltaba la palabra “ella”, seguida de su firma tan hermosa y elegante.

La llevaba como un recuerdo de su querida hija.

Pero algo iluminó un punto en el fondo de su mente. Era la palabra que había roto del diario de Verónica.

Disimuladamente guardó el trozo de papel en su bolsillo trasero del pantalón, y lo descifró casi de inmediato.

No necesitaba leerlo nuevamente para entender lo que decía, ya que estaba seguro que en lo profundo de su ser, lo había descifrado antes.

Antes de romperlo del diario de su hija.

Antes de que Lexi hubiese explotado de ira por no conocer toda la verdad.

Antes de que Samantha hubiese formado tan ingenioso plan para salvar a todos.

Antes de darse cuenta que Lexi y él.

Eran la misma persona.

DOMINGO, 27 de Enero 

Es posible perder la noción del tiempo, perder la noción de la realidad, incluso es posible perder la noción de la existencia, pero a pesar de todos los esfuerzos por perdernos, al final nos volveremos a encontrar.

– 09:00 AM –

Lexi se encontraba junto a Matt en el auto, se abrazaban sin poder entender lo que sucedía.

Ella y él eran la misma persona, pero a pesar de ello, podían actuar como personas diferentes.

Samantha les había explicado que todo se debía a que ambos estaban dormidos, o que ella lo estaba, o él.

Por esa razón pudieron separarse formando dos almas diferentes.

– Todo es tan confuso Matt.

– Lo sé. Pero hay que ver la parte positiva de todo este desastre.

Al despertar, todo cambiará.

– Pero a qué precio vamos a hacerlo. Has pensado en eso.

– Al precio que tuvo que pagar la humanidad por tu error. Por nuestro error.

– 13:00 PM –

– Así que todo se debe a eso.

– Como lo ha explicado Samantha. Es posible regresar al día en que uno de los dos fue creado por el otro, alguien no debió haber nacido, pero la vida decidió darnos la ruta de escape para salvar a su propio mundo.

– Al final la muerte siempre vence.

– La vida Lexi, es la vida la que nos ha vencido. Nosotros matamos a todas esas personas al no permitirlas morir.

– Siempre pensaré que son unos malagradecidos.

– Sabes muy bien que lo hiciste por venganza.

– Por vengarte a ti, mi querido.

– Y si te dijera que estoy pensando en la posibilidad de que tú me hayas creado a mi.

– Eso es absurdo Matt, mis recuerdos no van más allá de los asquerosos días en los laboratorios experimentales.

Y de pronto recordó ver a más mujeres como ella, a varios hombres y niños que entraban y salían como muertos vivientes de esas horribles jaulas donde los médicos y militares los sometían a sus horribles experimentos.

Recordaba que la obligaban a pasar varios días, semanas enteras sin dormir.

La llenaban de medicación hasta que sentía que todo su mundo se desplomaba y empezaba a gritar que la dejaran morir.

Pero la misericordia no existía en ese lugar.

Un día sentada en el suelo frío y duro de su habitación, un joven apuesto entró, no recordaba su rostro, ni su nombre, solo se sintió aliviada por no estar sola.

Ese hombre le resultaba familiar.

Al cabo de algunos meses, el laboratorio fue cerrado inesperadamente debido a los continuos fallos en los experimentos. Pero no podían abandonar a toda la gente que se encontraba dentro así que decidieron destruirlos junto con el lugar.

En ese entonces Lexi ya había vuelto a recuperar su cordura gracias a su nuevo amigo, y juntos lograron salir. Pero antes de abandonar las rejas, escuchó un disparo que resonó sobre su cabeza, y algo se desplomó fuertemente sobre el cemento.

Ella comprendió lo que había sucedido, pero decidió no volver su vista atrás, jamás lo volvió a ver, y juró jamás regresar su vista al pasado.

– Lexi, yo apenas recuerdo fragmentos de lo que estás pensando. Solo tengo memorias en las cuales comparto contigo. Y las que he logrado juntar últimamente las he vivido en estos sueños que jamás lograré comprender.

– Así que tu naciste en mi desesperación. Eso quiere decir que todo lo que soporté en ese infierno fue real. Entonces por qué razón debo resarcir el daño que hemos causado. Todos se lo merecen.

– Porque si no lo hacemos, jamás saldremos de aquí.

– 05:00 PM –

– Está todo listo Matt. Ahora es tiempo de decidir quién de los dos debe desaparecer.

– Esa decisión ya fue tomada hace más de diez años. Mucho antes de que el laboratorio haya sido destruido.

– Cierra la boca y no lo vuelvas a mencionar.

– Lo lamento Lexi. Mejor continuemos con lo que tenemos que hacer.

– ¿ Por qué crees que lo hizo tan complicado ?.

– ¿ A qué te refieres exactamente ?.

– A Samantha. Todo su plan. Hubiese sido más fácil si nos asesinaba ella, a ambos, antes de que todo esto sucediera. O simplemente ella decidía quien debía morir.

– Dijo que quien esté destinado a continuar con su vida sabrá tomar las decisiones correctas, quien en verdad valore la muerte será quien saboree los placeres que la vida aún tiene que ofrecer.

Matt lo decía con tanta seguridad, sabiendo que las consecuencias no serían para nada agradables. Pero ya estaba preparado para este momento desde hacía mucho tiempo atrás. El jamás estuvo de acuerdo con su propio invento de la vida eterna, simplemente era motivado por impulsos que no podía controlar.

– Samantha a dicho que uno de los dos tiene que dormir para que el otro pueda despertar.

– Pero estamos en el sueño de alguien, cómo nos quedaremos dormidos ¿

– Yo tengo la solución en el bolsillo de mi pantalón.

Matt había destapado un pequeño frasco con un líquido casi transparente, con una etiqueta marcada con tinta casi ilegible.

– ¿ Y qué es eso que tienes en tu mano ?.

– Era la ruta de escape si algo salía mal. Es un somnífero con elevada concentración, unas cuantas gotas se supone que te permitirán tener una noche de descanso placentero, pero al beber el frasco entero.

Bueno, veremos lo que puede suceder.

– ¿ Esperas quedarte dormido con eso ?.

– Espero que algún día, el mundo entienda que vivir no significa solamente estar vivo.

Y de un largo sorbo el líquido empezó a entrar a su organismo.

– No me interesa seguir viviendo si ya no estarás conmigo.

Esas palabras llegaron a su corazón más rápido que el somnífero, y tan solo sintió una punzada de dolor antes de empezar a desaparecer.

– Eras tú quien merecía continuar con vida. Y las lágrimas empezaron a brotar por sus mejillas.

– 09:00 PM –

Esa noche Samantha se encontraba con su hija en la cama blanca del hospital.

Ambas lo habían sentido marcharse, y Verónica recibió una punzada de dolor en su pecho.

– Lo voy a extrañar. Era un buen hombre mi padre.

– El destino tiene que seguir el rumbo que debe tomar. Nosotras también tenemos que continuar.

– Pero te tienen encerrada en este lugar.

– Actualmente, me temo que sí. Pero espero que muy pronto todo vuelva a la normalidad.

– No lo entiendo. Tú tienes el poder sobre este lugar, es tu mundo y tu lo controlas.

– Hay varias cosas que aún tienes que entender. Primeramente hay fuerzas más grandes que rigen en la vida de los hombres, y hay otras que guían sus corazones. No puedo tomar el control de todo.

– Pero el mundo de los sueños es todo tuyo. Tu decides quién puede entrar, ese derecho jamás te lo han arrebatado.

Samantha decidió no continuar con esa conversación. Su hija aún era muy joven para entender acerca de la diferencia entre tener el poder y tener la responsabilidad.

– Encuentro muy encantador este lugar.

¿ Sabes que no es un manicomio verdad hija ?.

Esa pregunta la había tomado por sorpresa a Verónica.

– Pero se supone que te tienen encerrada.

– En mi mundo. Pues sí. Este lugar es especial. Bueno, es el cuarto en donde naciste tú.

Verónica empezaba a sentir un poco de miedo a pesar de saber que era su madre la única persona a quien tenía a su lado.

– Madre. Dime con exactitud. ¿ En dónde estamos ?.

Samantha soltó un suspiro lleno de cansancio y tristeza. El peso de tantos años de trabajo se veía reflejado en su agonizante mirada.

– Verónica, hemos estado en tus sueños, desde el primer momento en que naciste. Hija, siempre has sido tú la única con la capacidad de viajar en nuestras mentes, muchos han perdido la noción de la realidad. Ahora decide qué es lo que quieres hacer, pero si me dejas sugerir algo.

Ya despierta por favor.

– 09:00 PM –

Al final del día todo parece haber terminado, o apenas estaba iniciando. Matt había muerto, y esta vez no volvería jamás.

– Me siento demasiado sola. Todo parece haber sido una pesadilla.

Aun sentía una punzada de dolor por sentir que una parte de ella había desaparecido. No lo entendía por completo. Su mente no paraba de darle vueltas pensando en lo que había echo para merecer tal destino.

Pero decidió no caer en la autocompasión.

Su orgullo siempre había superado sus propios sentimientos.

Ella no había nacido para sentir lástima por nadie.

Volvió a concentrarse en lo que Samantha le había dicho que hiciera y poner en marcha su plan.

Tomó un espejo que se encuentra en su dormitorio, era idéntico al que solía utilizar Verónica.

Siente una nostalgia de haber vivido experiencias que jamás existieron, o que pronto dejarán de existir.

– ¿ Y al despertar qué persona voy a ser ?.

Me pregunto debido a que en los últimos días todo ha sido tan extraño y apenas tengo recuerdos muy desquebrajados en mi mente.

– No puedo hacerlo sola. Tengo miedo de lo que pueda reflejar este endemoniado espejo.

Espero varios minutos antes de colocarlo frente a mi rostro.

Sueño con ver el reflejo de la hermosa mujer que tanto adoraban todos ver.

Y la media noche está a punto de llegar. Tengo que mirar mi rostro o todo habrá sido en vano. Pienso en Matt por última vez.

– Ha llegado el momento. Pero no es mi rostro el que se refleja.

Después de un momento lo entendió, sin importar los esfuerzos por alterar el destino, lo que ya estaba predestinado a suceder, simplemente sucederá, y sus miedos empezaron a esfumarse.

Ella se había quedado en ese lugar para siempre y jamás volvería a salir, ese era el plan que Samantha había preparado, los separaría por siempre, y le habría dado al mundo una segunda oportunidad.

Sin ella, ni su deseo de venganza y maldad.

Miró nuevamente el espejo y observó el cabello negro y esos ojos marrones brillar con gran fuerza. El rostro tan afable y jovial de Jake, sonreía a través del espejo.

VIERNES, 11 de abril

Jess salía ese día tarde de la cafetería. Siempre con la esperanza de verlo nuevamente entrar por aquella puerta de cristal, siempre con los mismos ojos llenos de alegría como la primera vez que lo vio en el laboratorio de los sueños robados.

Así lo llamaba ella.

Y ese día, al cerrar la puerta, una voz muy familiar le llamó la atención.

– Jamás me dijiste que yo sufría alucinaciones.

– Para que luego te metieran a un manicomio. ¿ Acaso estas loco ?.

¿ Quien me hubiese dado este lugar para trabajar y me hubiese besado como lo has hecho ?.

Ni siquiera lo negaba, Jess sabía a la perfección que Jake nunca fue alguien ordinario.

– Sabes lo que va a pasar verdad Jess.

– Me temo que sí. Jamás debiste haber creado la ¨Aeternam¨. Así es como la llamabas si no me equivoco.

– Ahora me arrepiento de eso.

– Pues no deberías hacerlo. Aun no la has creado.

– Pero el desenlace va a ser desagradable.

– No lo creo. Ahora puedes decidir cambiar las cosas. Puedes llegar a ser una mejor versión de ti.

-Sigo sin ver la manera de arreglar lo que aún no he hecho.

– Déjame ayudarte.

Y con un lento, y apasionado beso, Jess lo transportaba a un nuevo mundo, uno muy placentero y eterno, del cual Jake jamás volvería, mientras la hoja afilada de un cuchillo, le atravesaba por un costado hasta llegar a su corazón.

Y Jake cayó a un vacío infinito.

Fue la primera vez que dormía sabiendo con exactitud que al fin podría descansar con la certeza de no volver a despertar, porque todo lo que está predestinado a suceder, simplemente sucederá.

Etapa III – Los sueños de quienes nunca duermen

Fue la noche más larga del once de abril que jamás había vivido.

Jess se encontraba llorando desconsoladamente en su recámara, mientras abrazaba fuertemente el diario de apuntes de Jake.

No podía sacar la imagen de su mente, ver su cuerpo sin vida, sus ojos perdiendo todo el brillo, su recuerdo le atormentaba incesantemente.

Lo había leído por completo, había vivido todas las memorias rotas de su amado y conocía por completo la fórmula que había desatado todo este mal.

Pero eso no le interesaba, no quería vivir eternamente.

Lo que necesitaba era volver. Al lugar donde empezó todo para ella.

Si Jake pudo regresar a enmendar sus errores, pues ella también lo haría.

Se secó las lágrimas y empezó a ordenar su departamento. Esa noche esperaba visitas. Y sabía muy bien qu11664789_10207276087039906_1352983122_oe esa persona era demasiado puntual. El tiempo era invaluable, no daba lugar a segundas oportunidades, a pesar de que solo ella sabía cómo recuperarlo.

Y la puerta sonó.

– Hola Jess. Mira, he traído el dinero para pagarte del café.

Su voz tan agradable hacía que el ambiente se iluminara a pesar de haber sido un día tan sombrío.

– No estoy de humor para bromas, Verónica. Dime cuál es el precio que debo pagar. Porque creo que ya he cum
plido con el requisito que tu madre exige.

Verónica sonrió ampliamente y luego un brillo maligno se iluminó muy en lo profundo de sus ojos.

– Jess, cierra los ojos y respóndeme algo.

– ¿ Dónde crees que estamos ?.

Jake abrió los ojos asustado, sentía como si la propia muerte lo hubiese visitado a su casa. Estaba solo, y colocando las manos en su rostro, rompió en llanto.

Hasta que finalmente se volvió a dormir.